Friday, September 22, 2017

El evangelio de Cristo: 18 Afirmaciones y negaciones

APÉNDICE B:

Porque de tal manera amó Dios al mundo, que dio a su Hijo unigénito, para que todo aquel que cree en Él, no se pierda, mas tenga vida eterna. –Juan 3:16
 Cantad alabanzas al SEÑOR, porque ha hecho cosas maravillosas; sea conocido esto por toda la tierra. –Isaías 12:5 

Preámbulo
El Evangelio de Jesucristo son noticias, buenas noticias:  las mejores noticias y las más importantes que algún ser humano llegue a oír.
Este Evangelio declara que la única manera de conocer la paz, el amor y el gozo de Dios es a través de la muerte propiciatoria de Jesucristo, el Señor resucitado.
Este Evangelio es el mensaje central de las Sagradas Escrituras, y es la verdadera clave para entenderlas.
Este Evangelio identifica a Cristo Jesús, el Mesías de Israel, como el Hijo de Dios y Dios Hijo, la segunda Persona de la Santa Trinidad, cuya encarnación, ministerio, muerte, resurrección y ascensión cumplieron la voluntad salvadora del Padre.  Su muerte por los pecados y Su resurrección de los muertos fueron prometidas con anticipación por los profetas y presenciadas por testigos oculares. En el tiempo propio de Dios y a la manera propia de Dios, Jesucristo regresará como Juez y Señor glorioso de todos (1Ts. 4:13-18; Mt. 25:31-32).  En este tiempo Él está dando el Espíritu Santo del Padre a todos aquellos que son verdaderamente suyos.  Por tanto, las tres Personas de la Trinidad participan en la obra de salvar a los pecadores.
Este Evangelio establece a Jesucristo como el Salvador viviente, el Maestro, Vida y Esperanza de todos aquellos que depositan su confianza en Él.  Nos dice que el destino eterno de toda la gente depende de su relación salvadora con Jesucristo. Este Evangelio es el único Evangelio:  no hay otro, y el alterar su substancia es pervertirla y destruirla.  Este Evangelio es tan simple que los niños pequeños pueden entenderlo, y es tan profunda que ningún estudio que hagan los teólogos más sabios agotará nunca sus riquezas.

Todos los cristianos son llamados a la unidad en amor y unidad en la verdad.  Como evangélicos cuyo nombre se deriva justamente del Evangelio, celebramos las grandiosas buenas nuevas de la obra salvadora de Dios en Cristo Jesús como el verdadero vínculo de la unidad cristiana, sea entre denominaciones e iglesias organizadas o en las muchas iniciativas de cooperación inter-denominacionales de cristianos trabajando unidos.
La Biblia declara que todos aquellos que confían en Cristo y en su Evangelio son hijos e hijas de Dios a través de su gracia, y por tanto hermanos y hermanas en Cristo.
Todos los que son justificados experimentan reconciliación con el Padre, REDENCIÓN completa de pecados, transición del reino de las tininieblas al reino de la luz, la realidad de ser una nueva criatura en Cristo, y comunión con el Espíritu Santo.  Disfrutan de acceso al Padre con toda la paz y el gozo que esto trae.
El Evangelio requiere que todos los creyentes adoren, lo cual significa constante alabanza y acción de gracias a Dios, sumisión a todo lo que Él ha revelado en Su Palabra escrita, dependencia de Él en oración y en vigilancia, no sea que Su verdad sea incluso inadvertidamente puesta en peligro u obscurecida.
Compartir el gozo y la esperanza de este Evangelio es un privilegio supremo.  También es una obligación perdurable, pues la Gran Comisión de Jesucristo aún permanece:  proclamar el Evangelio en todo lugar, dijo Él, enseñando, bautizando y haciendo discípulos.
Al abrazar la siguiente declaración, afirmamos nuestro compromiso para esta tarea, y con ello nuestra alianza a Cristo mismo, al Evangelio mismo, y unos con otros como hermanos creyentes evangélicos.
El Evangelio
Este Evangelio de Jesucristo que Dios describió en las infalibles Escrituras combina las propias declaraciones de Jesús sobre la realidad presente del reino de Dios, con el recuento de los apóstoles, sobre la persona, lugar y obra de Cristo, y cómo la humanidad pecadora se beneficia de ello.  Los reglamentos Patrísticos de la Fe, los credos históricos, las confesiones de la Reforma, y las bases doctrinales de cuerpos evangélicos posteriores, todo atestigua la substancia de este mensaje bíblico.
El corazón del Evangelio es que nuestro Creador, amoroso y santo, confrontado con la rebelión y hostilidad humana ha escogido en su propia libertad y fidelidad, convertirse en nuestro Restaurador y Redentor amoroso y santo.
El Padre ha enviado a su Hijo para ser el Salvador del mundo (1 Juan 4:14); es a través de Su único y unigénito Hijo de Dios que el plan de Dios único de salvación queda implementado.
 Y así Pedro anunció: “Y en ningún otro hay salvación, porque no hay otro nombre bajo el cielo dado a los hombres, en el cual podamos ser salvos. “ (Hechos 4:12).  Y Cristo mismo enseñó: “Yo soy el camino, y la verdad, y la vida; nadie viene al Padre sino por mí.” (Juan 14:16)
A través del Evangelio aprendemos que somos seres humanos, que fuimos hechos para tener comunión con Dios, estamos por naturaleza –esto es, “en Adán” (1 Co 15:22), muertos en pecado, indiferentes y separados de nuestro Hacedor.  Constantemente distorsionamos Su verdad, quebrantamos Su ley, menospreciamos Sus propósitos y estándares, y ofendemos su santidad con nuestra pecaminosidad, de manera que realmente estamos “sin esperanza y sin Dios en el mundo” (Ro. 1:18-32, 3:9-20; Ef. 2:1-3,12). Pero Dios en Su gracia tomó la iniciativa de reconciliarnos con Él a través de la vida sin pecado y la muerte vicaria de Su amado Hijo (Ef. 2:4-10; Ro. 3:21-24).
El Padre envió al Hijo para librarnos del dominio del pecado y de Satanás, y para hacernos hijos y amigos de Dios. Al morir en la cruz, Jesús pagó el castigo en nuestro lugar, satisfaciendo la retribución que la justicia divina requería, al derramar Su sangre en sacrificio y haciendo así posible la justificación para todos aquellos que confían en Él. (Ro. 3:25-26).  La Biblia describe esta poderosa operación substitutiva como pago del rescate, reconciliación, redención, propiciación y conquista de los poderes del maligno. (Mt. 20:28; 2 Co. 5:18-21; Ro. 3:23-25; Juan 12:31; Col. 2:15). Nos asegura una relación restaurada con Dios que trae perdón y paz, aceptación y acción, y adopción en la familia de Dios (Col. 1:20, 2:13-14; Ro. 5:1-2; Gal 4:4-7; 1 P. 3:18).  La fe puesta en Dios y en Cristo a que nos llama el Evangelio es una confianza de nuestro corazón, basada en estas promesas y beneficios que se nos ofrecen.
Más allá de esto, el Evangelio proclama la resurrección del cuerpo, la ascensión y coronación de Jesús como evidencia de la eficacia de Su sacrificio por nosotros, hecho una vez y para siempre, de la realidad de Su ministerio personal presente para con nosotros, y de la certeza de Su futuro regreso para glorificarnos (1Co 15; Heb 1:1-4, 2:1-18; 4:14-16, 7:1-10:25). En la vida de fe como la presenta el Evangelio, los creyentes están unidos con su Señor resucitado, teniendo comunión con Él, y buscándolo a Él en arrepentimiento y esperanza para fortalecernos a través del Espíritu Santo, para que a partir de ahora no sirvan al pecado sino lo sirvan a Él verdaderamente.

De acuerdo con el Evangelio, la justificación de Dios de aquellos que confían en Él es una transición, aquí y ahora, de un estado de condenación e ira debido a sus pecados, a una de aceptación y favor, en virtud de la obediencia perfecta de Jesús que culminó en su muerte voluntaria, llevando nuestros pecados. Dios “justifica al perdido” (impío: Ro. 4:5) atribuyéndole (estimando, abonando, contando, justificando) justicia y dejando de tomar en cuenta los pecados contra ellos (Ro. 4:1-8). A través de la fe en Cristo solamente, los pecadores reciben “el regalo de justicia” (Ro 1:17, 5:17; Fil 3:9) y se convierten entonces en “justicia de Dios” en Aquel que “se hizo pecado” por ellos (2 Co. 5:21).
Como nuestros pecados fueron atribuidos a Cristo, entonces la justicia de Cristo fue atribuida a nosotros.  Esto es la justificación por imputación de la justicia de Cristo. Lo único que aportamos a esta transacción es nuestra necesidad de ella.  Nuestra fe en el Dios que la concede, el Padre, el Hijo, y el Espíritu Santo, es en sí misma el fruto de la gracia de Dios.  La fe nos vincula salvadoramente a Jesús; pero en la medida en que esto implica un reconocer que no hay mérito en nosotros, se está declarando que no se obtiene por obras.
El Evangelio nos asegura que todos aquellos que han encomendado su vida a Cristo Jesús son hijos nacidos de Dios (Juan 1:12) morada, fortalecidos y confiados de su condición y esperanza por el Espíritu Santo (Rom 7:6, 8:9-17).  En el momento en que verdaderamente creemos en Cristo, el Padre nos declara justos en Él y comienza a conformarnos a Su imagen.  La fe genuina reconoce y depende de Jesús como su Señor y se muestra en una obediencia cada vez mayor a los mandamientos divinos, aunque esto no contribuye en absoluto en el terreno de nuestra justificación (Stg. 2:14-26; Heb 6:1-12).
Por Su gracia santificadora, Cristo obra dentro de nosotros a través de la fe, renovando nuestra naturaleza caída y dirigiéndonos a una madurez real, a esa medida de desarrollo a la que nos referimos como “la plenitud de Cristo” (Ef. 4:13). El Evangelio nos llama a vivir como siervos obedientes de Cristo y como Sus mensajeros en el mundo, haciendo lo correcto, amando la misericordia, y ayudando a todos los que están en necesidad, de modo que busquemos dar testimonio del reino de Cristo.  En la muerte, Cristo toma al creyente para sí Mismo (Fil 1:21) para un gozo inimaginable en alabanza continua a Dios (Ap. 22:1-5).
La salvación en su sentido más amplio es libertad de la culpa de pecados pasados, del poder del pecado en el presente, y de la presencia del pecado en el futuro. De modo que, mientras los creyentes disfrutan por anticipado de su salvación presente, aún esperan la plenitud (Mar 14:61-62; Heb 9:28). La salvación es una realidad Trinitaria, iniciada por el Padre, implementada por el Hijo y aplicada por el Espíritu Santo. 
Tiene una dimensión global, porque el plan de Dios es salvar a creyentes de toda tribu, lengua, pueblo y nación (Ap. 5:9) para ser Su iglesia, una nueva humanidad, el pueblo de Dios, el cuerpo y esposa de Cristo, y la comunidad del Espíritu Santo.  Todos los herederos de la salvación final son llamados aquí y ahora a servir a su Señor y unos a los otros en amor, a compartir en hermandad los sufrimientos de Cristo, y a trabajar juntos para dar a conocer a Cristo a todo el mundo.
Aprendemos del Evangelio que, como todos hemos pecado, todos aquellos que no reciban a Cristo serán juzgados de acuerdo a la medida que merecen por la santa ley de Dios, y enfrentan la retribución de castigo eterno.
Unidad en el Evangelio
A los cristianos se nos manda que nos amemos unos a otros a pesar de las diferencias de raza, género, privilegios, y trasfondo económico, político y social (Juan 13:34-35; Gal 3:28-29), y a ser de un mismo sentir siempre que sea posible (Juan 17:20-21; Fil 2:2; Ro. 14:1-15:13).  Sabemos que las divisiones entre cristianos estorban nuestro testimonio delante del mundo, y deseamos una mayor comprensión mutua, y el hablar la verdad en amor.  Sabemos también, que, como depositarios de la verdad revelada de Dios, no podemos adherirnos a ninguna forma de relativismo, o indiferentismo doctrinal, o pluralismo, por el cual la verdad de Dios es sacrificada en aras de una paz falsa.
Los desacuerdos doctrinales llaman a un debate.  El diálogo es de gran valor para llegar a entendimientos mutuos, y de ser posible, estrechar las diferencias; esto va por partida doble cuando el objetivo declarado es la unidad en las cosas elementales, con libertad en cosas de segunda importancia, y caridad en todas las cosas.
En los siguientes párrafos, se ha hecho un intento de establecer lo que es primordial y esencial en el Evangelio según es entendido por los evangélicos.  Sin embargo, el diálogo útil requiere no solamente de caridad en nuestras actitudes, sino también claridad en nuestras declaraciones.  Nuestro extenso análisis de justificación por fe solamente, a través solamente de Cristo, refleja nuestra convicción de que la verdad del Evangelio es de crucial importancia y no siempre bien entendida y correctamente confirmada. Para añadir claridad, por amor a la verdad de Dios y a la iglesia de Cristo, arrojamos los puntos claves de lo que se ha dicho en afirmaciones específicas y negaciones con respecto al Evangelio y nuestra unidad en ello y en Cristo.



Afirmaciones y Negaciones
·        1. Afirmamos que: el Evangelio confiado a la iglesia es, en primera instancia el Evangelio de Dios (Mar 1:14; Rom 1:1). Dios es su autor, y Él nos lo revela en y por medio de Su Palabra.  Su autoridad y verdad descansan solamente en Él.
·        Negamos que: la verdad o autoridad del Evangelio se derive de percepción o invención humana (Gal 1:1-11).  También negamos que la verdad o autoridad del Evangelio descanse en la autoridad de alguna institución humana o iglesia en particular.
·        2. Afirmamos que: el Evangelio es el poder salvador de Dios puesto que el Evangelio tiene el efecto de salvación a toda persona que crea, sin distinción (Ro. 1:16).  Esta eficacia del Evangelio es por el poder de Dios mismo (1 Co. 1:18).
·        Negamos que: el poder del evangelio descanse en la elocuencia del predicador, la técnica del evangelista, o la persuasión de argumentos racionales (1 Co. 1:21; 2:1-5)
·        3. Afirmamos que el Evangelio diagnostica la condición humana universal como una de rebelión pecaminosa contra Dios, lo cual, si permanece sin cambio, conducirá a cada persona a perdición eterna bajo la condenación de Dios.
·        Negamos cualquier rechazo de la caída de la naturaleza humana o cualquier afirmación de bondad natural o divinidad de la raza humana.
·        4.Afirmamos que Jesucristo es el único camino de salvación, el único mediador entre Dios y la humanidad  (Juan 14:6; 1 Tim 2:5).
·        Negamos que alguien sea salvo en ninguna otra manera que por Jesucristo y Su Evangelio.  La Biblia no ofrece esperanza alguna de que los adoradores sinceros de otras religiones serán salvos sin una fe personal en Jesucristo.
·        5.Afirmamos que la iglesia está bajo el dominio de Dios y está, por tanto, bajo obligación divina de predicar el Evangelio a toda persona viviente (Lc. 24:47; Mt. 28:18-19).
·        Negamos que exista algún grupo o clase de personas, cualquiera que sea su identidad cultural o étnica, que pueda ser ignorada o no tomada en cuenta en la predicación del Evangelio (1 Co. 9:19-22).  Dios determina una iglesia global hecha de personas de toda tribu, idioma, y nación. (Ap. 7:9)
·        6.Afirmamos que la fe en Jesucristo como el Verbo divino (o Logos, Juan 1:1), la segunda Persona de la Trinidad, co-eterno y co-imprescindible con el Padre, y el Espíritu Santo (Heb 1:3) es fundamental a la fe en el Evangelio.
·        Negamos cualquier punto de vista que se denomine Evangélico, pero reduzca o rechace la deidad total de Jesucristo y que valga para salvación.
·        7. Afirmamos que Jesucristo es Dios encarnado (Juan 1:14). Descendiente de David nacido de virgen (Ro. 1:3). Él tuvo una naturaleza verdaderamente humana, se sujetó a la Ley de Dios (Gal 4:5), y fue como nosotros en todos los aspectos, excepto en que fue sin pecado (Heb 2:17, 7:26-28).  Afirmamos que la fe en la verdadera humanidad de Cristo es esencial para la fe en el Evangelio.
·        Negamos que sea salvo cualquiera que rechace la humanidad de Cristo, Su encarnación, o su impecabilidad, o que mantenga que estas verdades no son esenciales para el Evangelio. (1 Juan 4:2-3).
·        8.Afirmamos que la expiación de Cristo es un elemento esencial para el Evangelio, por la cual, en Su obediencia, Él ofreció un sacrificio perfecto, propiciatorio para con el Padre, al pagar por nuestros pecados, satisfaciendo así la justicia divina a nuestro favor, de acuerdo al plan eterno de Dios.
·        Negamos que sea compatible con las enseñanzas del Evangelio, cualquier perspectiva de la Expiación que rechace que esta substitución satisfaga la justicia divina, llevada a cabo vicariamente para los creyentes.
·        9.Afirmamos que la obra de salvación de Cristo incluye tanto Su vida como Su muerte a nuestro favor (Gal 3:13). Declaramos que fe en la perfecta obediencia de Cristo por la cual Él cumplió todas las exigencias de la Ley de Dios a nuestro favor es esencial para el Evangelio.
·        Negamos que nuestra salvación se logre exclusiva o simplemente por la muerte de Cristo, sin referencia a Su vida de perfecta justicia.
·        10. Afirmamos que la resurrección corporal de Cristo de la muerte es esencial para el Evangelio bíblico (1 Co 15:14)
·        Negamos la validez de cualquier supuesto evangelio que niegue la realidad histórica de la resurrección corporal de Cristo.
·        11.Afirmamos que la doctrina bíblica de justificación solamente por la fe, solamente en Cristo es esencial para el Evangelio (Rom 3:28; 4:5; Gal 2:16)
·        Negamos que alguna persona pueda creer el Evangelio bíblico y al mismo tiempo rechazar las enseñanzas apostólicas de justificación solamente por fe solamente en Cristo.  También negamos que exista más de un Evangelio verdadero. (Gal 1:6-9)
·        12.Afirmamos que la doctrina de acusación/imputación (ajuste de cuentas o recuento) tanto de nuestros pecados sobre Cristo como de Su justicia para nosotros, a través de los cual nuestros pecados son perdonados completamente y somos aceptados completamente, es esencial para el Evangelio bíblico (2 Co. 5:19-21).
·        Negamos que seamos justificados por una justicia de Cristo que es infundida en nosotros o por cualquier justicia que se considere inherente en nosotros.
·        13.Afirmamos que la justicia de Cristo por medio de la cual somos justificados es algo que Él mismo llevó a cabo, propiamente por sí mismo, independiente de nosotros, en y por Su perfecta obediencia. Esa justicia es contada o imputada a nosotros por la declaración forense (esto es, legal) de Dios, como única base para nuestra justificación.
·        Negamos que haya alguna obra que realicemos en cualquier etapa de nuestra existencia por la cual podamos añadir al mérito de Cristo, o ganar para nosotros cualquier mérito que contribuya de alguna manera al fundamento de nuestra justificación (Gal 2:16; Ef 2:8-9; Tito 3:5).
·        14. Afirmamos que, mientras que todos los creyentes son morada del Espíritu Santo y están en proceso de santificación y de ser conformados a la imagen de Cristo, esas consecuencias de justificación no son su fundamento.  Dios nos declara justos, remite nuestros pecados, y nos adopta como Sus hijos, por Su gracia solamente, y a través de la fe solamente, por Cristo solamente, mientras que aún somos pecadores.  (Ro 4:5)
·        Negamos que los creyentes deban considerarse inherentemente justos por virtud de su cooperación con la gracia transformadora de vidas, o que por ello delante de Dios se les declarará justificados en Cristo.  Somos justificados mientras que aún somos pecadores.
·        15. Afirmamos que la fe salvadora resulta en santificación, en transformación de vida, en crecimiento conforme a Cristo a través del poder del Espíritu Santo.  Santificación significa arrepentimiento continuo, dejar una vida de pecado y volverse para servir a Jesucristo en agradecimiento y dependencia en Él como el Señor y Maestro. (Ga 5:22-25; Ro 8:4, 13-14)
·        Rechazamos cualquier perspectiva de justificación que la separe de su unión santificadora con Cristo y nuestro crecer en conformidad a Su imagen a través de la oración, de llevar la cruz, arrepentimiento, y vida en el Espíritu.
·        16.  Afirmamos que la fe salvadora incluye un consentimiento mental al contenido del Evangelio, reconocimiento de nuestros propio pecado y necesidad, y una confianza personal y dependencia sobre Cristo y Su obra.
·        Negamos que la fe salvadora incluya solo aceptación mental del Evangelio, y que la justificación sea asegurada por una mera profesión de fe externa.  Además, negamos que cualquier elemento de fe salvadora sea una obra meritoria, o que nos gane la salvación.
·        17. Afirmamos que, aunque la verdadera doctrina es vital para el bienestar y salud espiritual, no somos salvos por la doctrina.  La doctrina es necesaria para informarnos cómo podemos ser salvos en Cristo, pero es Cristo quien salva.
·        Negamos que las doctrinas del Evangelio puedan ser rechazadas sin causar daño. Negación del Evangelio trae ruina espiritual y nos expone al juicio de Dios.
·        18.  Afirmamos que Jesucristo manda a Sus discípulos a proclamar el Evangelio a toda persona, evangelizando a todos en todo lugar, y discipulando creyentes dentro de la comunidad de la iglesia.  Un testimonio completo y fiel a Cristo incluye dar testimonio, una vida piadosa, y obras de misericordia y caridad para con nuestro prójimo, sin lo cual la predicación del Evangelio se se vuelve estéril.
·        Si no van unidos con la proclamación del evangelio, negamos que el testimonio de vida personal, un vivir piadoso, y el hacer obras de misericordia y caridad para con nuestro prójimo constituyan el evangelismo.

Nuestro Compromiso
·        Como evangélicos unidos en el Evangelio, prometemos vigilar y cuidarnos unos a otros, orar y perdonarnos unos a otros, y  extendernos en amor y verdad al pueblo de Dios en todo lugar, porque somos una familia, una en el Espíritu Santo, y una en Cristo.
·        Hace siglos, ciertamente fue dicho que debe haber unidad en aquellas cosas que son necesarias, que debe haber libertad en aquellas cosas que no lo son tanto, y que en todas las cosas debe haber caridad.  Nosotros vemos todas estas verdades del Evangelio como necesarias.
·        A Dios, al Autor de la verdad y gracia de este Evangelio, a través de Jesucristo, Su objeto y nuestro Señor, sea la alabanza y la gloria por siempre y para siempre.  Amén.

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Wednesday, September 20, 2017

Hasta un 15% de descuento

Dios les bendiga! Es para mi un placer informarles que todos nuestros libros tienen
hasta un 15% de descuento en nuestra tienda virtual. Hay encontraras libros sobre escatologia y doctrina biblica. Tambien libros para niños que les ayudaran a interesarse mas por leer la palabra de Dios. Ya que la historia contenida en estos libros esta alternada y ellos deberan ponerlas en el orden en que sucedieron los hechos. Visitanos y compartenos con tus amigos y familiares.

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Monday, September 11, 2017

Tres moradas eternas

Aqui les dejo el estudio: Tres Moradas Eternas para los salvados'
Identifique cuales son estos tres lugares que Dios ha preparado para todos los salvados.
Un estudio importante para la iglesia de los ultimos tiempos.
Les invito a escucharlo y compartirlo si asi lo desean.
He aqui el enlace:
https://www.youtube.com/watch?v=DueLRiKQnyc&t=4s

Apocalipsis abierto Lecciones


Lecciones de Apocalipsis

Leccion 1 https://www.youtube.com/watch?v=FUXNbwWrSRo&t=1s
Leccion 2 https://www.youtube.com/watch?v=hxUI4tL7sPY
Leccion 3 https://www.youtube.com/watch?v=mDQer_4z2n8&t=5s
Leccion 4 https://www.youtube.com/watch?v=PbOaImHtdK0&t=1s
Leccion 5 https://www.youtube.com/watch?v=guGdlI0LWzE&t=991s
Leccion 6 https://www.youtube.com/watch?v=9Ub8OfTknpw&t=3s
Leccion 7 https://www.youtube.com/watch?v=aWSfuRkQga4&t=1s
Leccion 8 https://www.youtube.com/watch?v=QL2EnPaA8WA
Leccion 9 https://www.youtube.com/watch?v=3qrQK0mT_Gw&t=1s
Leccion 10 https://www.youtube.com/watch?v=Dum1bHVaJc0
Leccion 11 https://www.youtube.com/watch?v=CaAHrasGuGw
Leccion 12 https://www.youtube.com/watch?v=X-J8LNx44Eo&t=1s
Leccion 13 https://www.youtube.com/watch?v=6P006KRAhU4
Leccion 14 https://www.youtube.com/watch?v=2XTYHu4AQs8
Leccion 15 https://www.youtube.com/watch?v=aReCBrMKjuw
Leccion 16 https://www.youtube.com/watch?v=NDlqZnbYb0Q&t=1s
Leccion 17 https://www.youtube.com/watch?v=Y0_1WqtBLPI
Leccion 18 https://www.youtube.com/watch?v=uLMXfubpoHA&t=1s
Leccion 19 https://www.youtube.com/watch?v=DVdANEGEYC4
Leccion 20 https://www.youtube.com/watch?v=bmWYE-dwP1I&t=2s
Leccion 21 https://www.youtube.com/watch?v=-8KCn1kY1wA&t=2s

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Monday, September 4, 2017

Porque somos cristianos?

¿Por qué somos cristianos? 


Tenemos que ver primero la definición de la palabra “cristiano”. La palabra “cristiano” significa seguidor de Cristo. Es ser Un imitador de todo lo que Cristo enseño. Es, andar como el anduvo, hablar como el hablo, respetar como el respeto, obrar como el obro. Pablo dijo: sed imitadores de mí, como yo de Cristo. 1 Cor 11:1. Pablo ya había muerto en su personalidad y hechos. Ahora para él, el vivir era Cristo. Para Pablo su meta principal era el agradar a Cristo en todo lo que hacía. Y para ello tuvo que soportar como un buen soldado que no se rinde ante nada. Soporto hasta la muerte por agradar a su Maestro. Te pregunto; ¿Estamos dispuestos a soportar lo que venga por la causa de Cristo y ganarnos su aprobación? No es meramente sufrir por sufrir; es ser aprobados aun en nuestros momentos más duros.
            Vienen días (y ya están aquí) cuando los verdaderos cristianos tendremos que enfrentarnos a diversas difamaciones y pruebas. Pero es necesario que pasemos por ellas para ser aprobados como el oro más fino. Nuestra fe será probada para ver si damos el grado de firmeza y pureza del cual hablamos. Hablar es fácil, decir con la boca es fenomenal. Lo difícil es el estar parado en lo que creemos y decimos. Que nuestra fe y modo de pensar no sean movidos del fundamento de nuestra creencia.
            Ser cristiano se dice fácil, soportar como creyente; solo muy pocos estamos dispuestos. A la hora de la verdad, muchos se retractan de su creencia y apostatan. Dejan a Cristo por un plato de lentejas. Se avergüenzan delante del mundo cuando se les pide una credencial de cristiano, (y no me refiero a una tarjetita). Sus hechos están muy lejos de su profesión de fe. Dan vergüenza y empañan el evangelio verdadero.
            Hoy podemos oír la proclamación de muchos que dicen ser cristianos. Pero no quieren cambiar su modo de vivir. Siguen haciendo lo mismo que antes hacían. Manchando el evangelio que ha sido marcado con la sangre de Cristo y con sangre de muchos mártires quienes entregaron sus vidas por esta verdad. Mientras más nos adentremos a este último tiempo, tanto más sufrirá el verdadero evangelio por personas que se esconden tras la máscara. Mas les digo que no se quedaran sin su paga.
            Somos cristianos; por que Cristo nos dejó ejemplo. Somos cristianos; porque queremos agradar a Cristo. Pq Cristo nos lavó, nos redimió, nos salvó, nos compró, nos amó, nos dio vida cuando estábamos muertos en nuestro pecado, Cristo nos reconcilio con el Padre y nos hizo aceptos una vez más. ¡Él no tenía que hacerlo; pero lo hizo!

            Vale la pena el sufrir, vale la pena padecer persecución, vale la pena los escarnios, vale la pena el martirio. Sabemos que tenemos un galardón en los cielos, Nuestro más grande Galardón es Cristo mismo a quien miraremos en breve Para estar siempre con Jesús. Y esto no se cambia, ni se vende. ¿Qué otro dios te ofrece la salvación? ¿Qué otro dios te ofrece vida eterna? NO hay otro Dios fuera de Cristo, que salve. Con orgullo puedo decir; SOY CRISTIANO Y NO ME AVERGUENZO DE CRISTO.

Thursday, July 20, 2017

Libros cristianos

Tenemos una variedad de libros de estudios cristianos para toda la familia.
el libro Apocalipsis Abierto es una herramienta poderosa para el estudio del
libro de Apocalipsis. El libro Tres Moraas eternas le llevaran a descubrir cuales son eso tres lugares especiales que Dios tiene guardados para los salvos. Tenemos liros de actividades para los mas chicos. Estos libros tienen la particularidad que su hijo tiene que poner las cosas en el orden cronologico en que sucedieron.
Las Cronicas de Moises
Jose y sus hermanos
Jesus un super heroe real

entre otros mas! Visitenos www.lulu.com/spotlight/canticossublimes

Friday, June 23, 2017

El Templo de Ezequiel 40

CAPITULO 1: Ezequiel 40: Visión del Templo futuro

Ezequiel 40:1  5. El nuevo templo en la Jerusalén futura (40.1–48.35) La visión del templo[a] En el año veinticinco de nuestro cautiverio, al principio del año, a los diez días del mes, a los catorce años después que la ciudad fue conquistada, aquel mismo día vino sobre mí la mano de Jehová, y me llevó allá.
Estos capítulos finales describen el nuevo templo y el orden del culto que Israel debe observar. Algo de suma importancia es que concluyen con el nombre de la ciudad, Jehová – sama . Esta es la clave para entender toda la visión de Ezequiel, que tiene su paralelo en Apocalipsis 21.1-22.15. Así como Juan tendría a su lado un ángel que le mostraría la nueva Jerusalén, Ezequiel contaría con uno que le explicaría su visión del templo. Aunque los especialistas sostienen puntos de vista diferentes, la visión del templo debe interpretarse simbólicamente, como representación de la comunidad que adora al Mesías, durante la era de la Iglesia, el Milenio, y que alcanza su clímax en el mundo por venir.
La descripción se basa fundamentalmente en el modelo del templo salomónico, que Ezequiel había visto antes de su exilio, pero sus proporciones no son la mismas. Este templo «perfecto» difiere radicalmente del anterior y apunta al futuro con toda claridad. Por último, este templo da paso a la ciudad y a la presencia del Señor. Aquí radica la cuestión principal. Otras dos similaridades entre Ezequiel y Apocalipsis son: Ezequiel describe un río que sale del templo. Juan habla de «un río de agua de vida… que salía del trono de Dios y del Cordero». Ambos mencionan árboles frondosos cargados de frutas a lo largo de sus riberas.
La construcción del templo vislumbró un tiempo de completa restauración para los cautivos, un tiempo cuando Dios volvería a su pueblo. El templo se construyó en 520-515 a.C., pero no alcanzó a abarcar el plan de Ezequiel. Esta visión del templo se ha interpretado básicamente en cuatro formas:
(1) Este es el templo que sin duda Zorobabel construyó en 520-515 a.C. y es el plano real que Ezequiel proyectó. Pero debido a la desobediencia, nunca se siguió.
(2) Este es un templo literal que se reconstruiría durante el reinado de Cristo en el Milenio.
(3) Este templo simboliza la verdadera adoración a Dios por la iglesia cristiana actual.
(4) Este templo representa el reino futuro y eterno de Dios, cuando su presencia y bendición llenen la tierra.
Ya sea simbólico o literal, parece claro que esta es una visión del reino perfecto y final de Dios. Esto dio esperanza al pueblo en los tiempos de Ezequiel, los que acababan de ver la destrucción de su nación y su templo sin ninguna esperanza de reconstrucción en un futuro cercano. Los detalles de esta visión dieron al pueblo mayor esperanza porque la visión de Ezequiel procedía de Dios y sin duda se cumpliría en el futuro.
Un argumento en contra de que el templo que vio Ezequiel se trata literalmente de un edificio del futuro es que se mencionan sacrificios. Si los sacrificios se volvieran a instituir en los últimos días, el sacrificio final de Cristo no tendría significado como tal.
 El Nuevo Testamento aclara que Cristo murió una sola vez por el pecado de toda la humanidad. Nuestros pecados se han borrado, ya no hacen falta sacrificios posteriores.Sin embargo, en los días de Ezequiel, la única clase de adoración que el pueblo conocía era la que incluía los sacrificios y las ceremonias descritas desde Exodo hasta Deuteronomio. Ezequiel tuvo que explicar el nuevo orden de adoración en términos que la gente entendiera. Los nueve capítulos siguientes relatan cómo el templo es el punto central de todo, lo que indica que la relación ideal con Dios es aquella donde toda la vida se centra en El.
Ezequiel explicó la morada de Dios con palabras e imágenes que la gente comprendiera. Dios quería que vieran el gran esplendor que planeó para los que fueran fieles. Esta clase de templo nunca se construyó, pero era una visión que tenía el propósito de tipificar los planes perfectos de Dios para su pueblo: la importancia de la adoración, la presencia del Señor, la bendiciones que fluyen de El y el método de adoración junto con las tareas que la acompañan. No permita que los detalles confusos nublen el punto central de esta visión. Un día todos los que han sido fieles a Dios disfrutarán de una vida eterna con El. Permita que la majestad de esta visión lo eleve y enseñe acerca del Dios que sirve y adora.
Año veinticinco : 28 de abril de 573 a.C.
Ezequiel 40:2  En visiones de Dios me llevó a la tierra de Israel y me puso sobre un monte muy alto, sobre el cual había un edificio parecido a una gran ciudad, hacia el lado sur.[b]
Un monte muy alto : El monte Sion no es muy alto desde el punto de vista físico, pero tiene una elevada significación espiritual
Ezequiel 40:3  Me llevó allí, y vi que había un hombre, cuyo aspecto era como el aspecto del bronce. Tenía un cordel de lino en la mano y una caña de medir, y él estaba de pie junto a la puerta.[c]
Aspecto de bronce : Esta descripción se aplica a ángeles y seres sobrenaturales. Cordel de lino : Instrumento para medir distancias. Una caña de medir : Igual a 6 codos, o aproximadamente tres metros; se empleaba en el caso de pequeñas distancias.
Ezequiel 40:4  Aquel hombre me habló, diciendo: «Hijo de hombre, observa con cuidado, escucha atentamente y fíjate bien en todas las cosas que te muestro, porque para que yo te las mostrara has sido traído aquí. Cuenta todo lo que ves a la casa de Israel».
Ezequiel 40:5  Y vi que había un muro fuera de la casa;[d] y la caña de medir que aquel hombre tenía en la mano era de seis codos de a codo y palmo menor. Y midió el espesor del muro, que era de una caña; y su altura, de otra caña.
¿Quién era este hombre? Es obvio que no era un ser humano, por lo que tal vez fuera el ángel de 9.1-11 o uno similar. Algunos dicen que quizás fue Cristo, debido a que le habla a Ezequiel de la misma manera en que Dios lo hizo, llamándolo: «Hijo de hombre».
La dimensión de cada codo era aproximadamente 52 cm, comparado con el codo normal que ronda los 45 cm.
Ezequiel 40:6  Después vino a la puerta que mira hacia el oriente, subió por sus gradas y midió un poste de la puerta, de una caña de ancho, y el otro poste, de otra caña de ancho.
La descripción de la puerta oriental (similar a las situadas al norte y el occidente) menciona tres cámaras a cada lado para el uso de los guardias (v. 10). Puertas de diseño similar han sido halladas en Gezer, Megido y Hazor, pertenecientes todas a la época de Salomón
Ezequiel 40:7  Y cada cámara tenía una caña de largo y una caña de ancho. Entre las cámaras había cinco codos de ancho, y el umbral de la puerta que daba al vestíbulo, por el lado de dentro de la puerta, medía una caña.
Ezequiel 40:8  Midió asimismo la entrada de la puerta por dentro, que era de una caña.
Ezequiel 40:9  Midió luego la entrada del portal, que era de ocho codos, y sus postes, de dos codos. La puerta del portal estaba por el lado de adentro.
Ezequiel 40:10  La puerta oriental tenía tres cámaras a cada lado, las tres de una misma medida; y también eran de una misma medida los portales a cada lado.
Ezequiel 40:11  Midió el ancho de la entrada de la puerta, de diez codos; y la longitud del portal era de trece codos.
Ezequiel 40:12  El espacio delante de las cámaras era de un codo a un lado y de otro codo al otro lado; y cada cámara tenía seis codos por un lado y seis codos por el otro.
Ezequiel 40:13  Midió la puerta desde el techo de una cámara hasta el techo de la otra: veinticinco codos de ancho desde una puerta hasta la puerta de enfrente.
Ezequiel 40:14  Midió la distancia entre los postes del atrio[e] y los del portal rodeado por él: sesenta codos.[f]
Ezequiel 40:15  Y desde el frente de la puerta de la entrada hasta el frente de la entrada de la puerta interior, había cincuenta codos.
Ezequiel 40:16  Y había ventanas estrechas en las cámaras, y en sus portales por dentro de la puerta alrededor, y asimismo en los corredores; y las ventanas estaban alrededor por dentro; y en cada poste había palmeras.
Palmeras : Motivo decorativo de uso común en el antiguo Cercano Oriente; el templo de Salomón tenía palmeras esculpidas en los muros
Ezequiel 40:17  Me llevó luego al atrio exterior, y vi que había cámaras, y estaba enlosado todo en derredor; treinta cámaras había alrededor en aquel atrio.
Ezequiel 40:18  El enlosado a los lados de las puertas, en proporción a la longitud de los portales, era el enlosado inferior.
Ezequiel 40:19  Midió la anchura desde el frente de la puerta de abajo hasta el frente del atrio interior por fuera, y era de cien codos hacia el oriente y hacia el norte.
Ezequiel 40:20  De la puerta que estaba hacia el norte en el atrio exterior, midió su longitud y su anchura.
Ezequiel 40:21  Sus cámaras eran tres a un lado y tres al otro; y sus postes y sus vestíbulos eran de igual medida que la puerta primera: cincuenta codos de longitud y veinticinco de anchura.
Ezequiel 40:22  Sus ventanas, sus arcos y sus palmeras eran de la misma medida de la puerta que estaba hacia el oriente. Se subía a ella por siete gradas, y delante de ellas[g] estaba su vestíbulo.
Ezequiel 40:23  La puerta del atrio interior estaba enfrente de la puerta, hacia el norte; y así al oriente. Midió, de puerta a puerta, cien codos.
Ezequiel 40:24  Me llevó después hacia el sur, y había una puerta que miraba hacia el sur; y midió sus portales y su vestíbulo, que eran de estas mismas medidas.
Ezequiel 40:25  Tenía sus ventanas alrededor del vestíbulo, iguales a las otras ventanas; la longitud era de cincuenta codos, y la anchura de veinticinco codos.
Ezequiel 40:26  Sus gradas eran de siete peldaños, con su vestíbulo delante de ellas; y tenía palmeras, una a un lado y otra al otro lado, en sus postes.
Ezequiel 40:27  Había también una puerta hacia el sur del atrio interior; y midió, de puerta a puerta, hacia el sur, cien codos.
Ezequías recibió esta visión en 573 a.C. Los capítulos 40-43 dan las medidas del templo y luego describen la forma en que se llenó de la gloria de Dios. Debido a que Ezequiel era un sacerdote, estaba familiarizado con el mobiliario y las ceremonias del templo de Salomón. Al igual que en Revelaciones 11:1-2, el mandato de «medir» define las áreas que Dios marcó para un uso especial. A medida que lea todos estos detalles, recuerde que Dios es soberano sobre toda nuestra adoración y el tiempo en que restaurará los fieles para sí mismo.
Ezequiel 40:28  Me llevó después en el atrio de adentro a la puerta del sur, que era de estas mismas medidas.
El atrio de adentro : El edificio del templo contenía un atrio exterior y uno interior, como cámaras para preparar los sacrificios, y otras para los cantores y sacerdotes, un altar y edificaciones adyacentes destinadas a los sacerdotes.
Ezequiel 40:29  Sus cámaras, postes y vestíbulos eran de estas mismas medidas; tenía sus ventanas alrededor de los vestíbulos; la longitud era de cincuenta codos, y de veinticinco codos la anchura.
Ezequiel 40:30  Los arcos alrededor eran de veinticinco codos de largo y cinco codos de ancho.
Ezequiel 40:31  Y sus arcos caían afuera al atrio, con palmeras en sus postes; y sus gradas eran de ocho peldaños.
Ezequiel 40:32  Me llevó al atrio interior hacia el oriente, y midió la puerta, que era de estas mismas medidas.
Ezequiel 40:33  Sus cámaras, postes y vestíbulos eran de estas mismas medidas. Tenía sus ventanas alrededor de sus vestíbulos; la longitud era de cincuenta codos, y la anchura era de veinticinco codos.
Ezequiel 40:34  Sus vestíbulos caían afuera, hacia el atrio, con palmeras en sus postes a un lado y al otro; y sus gradas eran de ocho peldaños.
Ezequiel 40:35  Me llevó luego a la puerta del norte, y midió, y eran las mismas medidas:
Ezequiel 40:36  sus cámaras, postes, vestíbulos con sus ventanas alrededor; la longitud era de cincuenta codos, y de veinticinco codos la anchura.
Ezequiel 40:37  Sus postes[h] caían afuera, hacia el atrio, con palmeras en cada uno de sus postes a un lado y al otro. Sus gradas eran de ocho peldaños.
Ezequiel 40:38  Había allí una cámara, y su puerta con postes de portales;[i] allí lavarán el holocausto.
El lavado de los sacrificios se hacía de acuerdo a las normas establecidas para la preparación en Lev_1:6-9. Esto era parte del proceso de presentar un sacrificio acepto para Dios.
Ezequiel 40:39  A la entrada de la puerta había dos mesas a un lado y otras dos al otro, para degollar sobre ellas el holocausto, la expiación y el sacrificio por el pecado.
Las ofrendas mencionadas incluyen el holocausto , la expiación y el sacrificio por el pecado. Llama la atención que no se mencione la ofrenda de paz
Ezequiel 40:40  A un lado, por fuera de las gradas, a la entrada de la puerta del norte, había dos mesas; y al otro lado, que estaba a la entrada de la puerta, dos mesas.
Ezequiel 40:41  Cuatro mesas a un lado, y cuatro mesas al otro lado, junto a la puerta; ocho mesas, sobre las cuales serán degolladas las víctimas.
Ezequiel 40:42  Las cuatro mesas para el holocausto eran de piedra labrada, de un codo y medio de longitud, un codo y medio de anchura y un codo de altura. Sobre ellas se pondrán los utensilios con que degollarán el holocausto y el sacrificio.
Ezequiel 40:43  Adentro había ganchos, de un palmo menor, dispuestos en derredor; y sobre las mesas estaba la carne de las víctimas.
Ezequiel 40:44  Fuera de la puerta interior, en el atrio de adentro que estaba al lado de la puerta del norte, estaban las cámaras[j] de los cantores, las cuales miraban hacia el sur; una estaba al lado de la puerta del oriente que miraba hacia el norte.
Ezequiel 40:45  Me dijo: «Esta cámara que mira hacia el sur es de los sacerdotes que hacen la guardia del templo.
Ezequiel 40:46  Y la cámara que mira hacia el norte es de los sacerdotes que hacen la guardia del altar; estos son los hijos de Sadoc,[k] los cuales son llamados de los hijos de Leví para ministrar a Jehová».
Ezequiel 40:47  Midió el atrio, que tenía cien codos de longitud y cien codos de anchura: era cuadrado. Y el altar estaba delante de la casa.
Ezequiel 40:48  Me llevó al pórtico del templo,[l] y midió cada poste del pórtico, cinco codos por un lado y cinco codos por el otro; y la anchura de la puerta, tres codos por un lado, y tres codos por el otro.
Ezequiel 40:49  La longitud del pórtico era de veinte codos, y la anchura de once codos. A él se subía por gradas, y había columnas junto a los postes, una a un lado y otra al otro.
Descripción del área del nuevo templo.  Ezequiel tiene una visión en la cual es transportado a un monte alto. Un hombre llevando instrumentos para medir instruyó a Ezequiel para que transmitiera a Israel todo lo que está por ver.








CAPITULO 2: El nuevo Templo de Jerusalén.

El capítulo puede dividirse en dos partes:
a) el atrio exterior y sus puertas
b) el atrio interior y sus puertas.
En la primera parte, después de una introducción sobre las circunstancias de la visión, se describen: el muro y puerta exterior oriental, el atrio exterior y sus cámaras, la puerta exterior septentrional y meridional, las puertas del atrio interior, los utensilios y disposición en la puerta oriental, las salas junto a la puerta septentrional y meridional y el vestíbulo del templo.
En la datación se nos dan dos puntos de partida: el de la deportación (598) y el de la destrucción de la ciudad de Jerusalén (586). El año veinticinco de nuestro cautiverio y el año catorce de la toma de la ciudad nos llevan al 573-572 a. G. El comienzo del año desde el exilio era en otoño (septiembre-octubre), el mes de Tishri (mes séptimo según el cómputo que parte de marzo-abril: Nisán). No sabemos a punto fijo cuál es el cómputo que sigue Ezequiel. Si efectivamente supone el comienzo de año en otoño, tenemos que el i o del mes coincidía con la gran fiesta de la expiación. En esa fecha hacía trece años que Ezequiel había pronunciado sus últimos oráculos, relatados en su libro.
El profeta se siente en este otoño del 573 bajo una impresión especial de Dios: aquel día fue sobre mi la mano de Yahvé. En fisión fue trasladado a la tierra de Israel sobre un monte altísimo. Se trata de una visión imaginaria, la normal en los profetas. Llevado de la imaginación, el profeta aparece sobre un monte altísimo, idealización de la modesta colina de Sión. Ya Isaías había presentado a Jerusalén, centro de la teocracia judía, sobre el monte más alto, dominando a todos los montes. Para los profetas, Sión, en la nueva era mesiánica, debía ocupar un lugar privilegiado. Al mediodía, o sur del monte, estaba una edificación de ciudad, es decir, Jerusalén, y, sobre todo, el recinto sagrado del templo con sus múltiples y grandiosas construcciones. La localización de la ciudad está sobre la antigua, es decir, en la parte meridional del tradicional atrio del templo, mirando hacia el sur, en la falda de la gran colina.
Ezequiel está frente al lado oriental del muro exterior, y a la entrada de este lado está un varón de aspecto como de bronce bruñido, un ser resplandeciente como el bronce bruñido, lo que caracteriza a los seres celestiales. Este varón deslumbrante tiene en sus manos los instrumentos de medir: una cuerda de lino, para las dimensiones más largas, y una caña, para las más pequeñas. El profeta es invitado a prestar especial atención, pues tiene que comunicarlo a la casa de Israel. Es su misión de profeta: transmitir mensajes divinos al pueblo en orden a sus intereses religiosos 8. El misterioso varón intérprete le invita a extender su mirada sobre la muralla exterior, que separaba el sagrado recinto de lo profano. Era lo primero que aparecía a su vista, y simbolizaba la distinción entre lo santo y lo profano, que es la clave para entender esta enmarañada descripción arquitectónica que va a seguir.
El profeta, al empezar la descripción detallada, nos da la amplitud de la caña de medir, que era de seis codos, y cada codo era equivalente a un codo (ordinario) y un palmo.
Existían dos tipos de codos: el real o grande, que incluía siete palmos (el palmo eran cuatro dedos de la mano juntos), y el codo ordinario, que equivalía a seis palmos. El profeta, pues, especifica que la caña que utilizaba el intérprete de Ezequiel era de seis codos grandes. Con ella midió el espesor del muro, que resultó ser de una caña, es decir, de unos tres metros largos. La altura era de la misma medida. Después pasó a medir la puerta oriental, que resultó ser de la misma anchura que el muro: tres metros largos. Antes de la puerta había que subir siete gradas, que tienen importancia simbólica, ya que, a medida que uno se acercaba a la morada de Dios, el santo de los santos, debía elevarse. Así, del atrio exterior al interior hay que subir ocho gradas, y después, de éste al santuario propiamente tal, se subían aún diez gradas. La santidad del recinto va aumentando a medida que, se suben las gradas, y el que ascendía por ellas debía pensar que, cuanto más se acercaba a la morada de Dios, debía santificarse interiormente.
Una vez descrita la puerta oriental, el profeta avanza por el pórtico, que tiene tres cámaras de cada lado, para los servicios de guardia y de conservación, como en los palacios. Las cámaras tenían cada una de ancho y de largo como el espesor del muro, es decir, unos tres metros amplios. Cada cámara estaba separada de la siguiente. Estas cámaras estaban separadas entre sí por unos contrafuertes o pilastras de cinco codos, e.d., unos dos metros y medio amplios. La última cámara daba hacia el vestíbulo, separada de éste por una caña (3:15 m.), que es el grosor del muro externo. El vestíbulo, que daba acceso al atrio exterior, tenía ocho codos (4,20 m.), y tenía dos pilastras de dos codos de anchura (1,05 m.). De esta descripción se deduce que este pórtico oriental era un rectángulo de 50 codos de largo (26:25 m.) y de 25 de ancho (13,125 m.). El v.11 es muy oscuro y difícil de conciliar con lo anterior, pues depende del sentido de la palabra hebrea Orej, que hemos traducido por longitud.
Ante cada cámara había una barrera o enrejado, quizá para protegerlas, de un codo de alto (poco más de medio metro), que debía de estar entre pilastra y pilastra. El espacio libre, abertura o puerta entre el techo de una cámara y el techo de la que estaba enfrente, medía 25 codos (unos 13 m.). Las pilastras que daban acceso al atrio interior, al final del pórtico descrito, medían 6o codos (31:50 m.), las cuales por su altura nos recuerdan las enormes columnas que daban acceso a los templos egipcios. Todo el pórtico o corredor de entrada medía cincuenta codos (26:25 m.), que es el resultado de las medidas parciales antes indicadas. Hacia el interior del corredor, sobre las cámaras, se abrían ventanas aspilleradas, más abiertas hacia el exterior, o abocinadas, como en los castillos medievales y en las construcciones fenicias antiguas. Su forma se ordenaba a la mejor defensa desde el interior. Así, pues, el acceso al atrio exterior estaba organizado como una fortaleza preparada para la defensa. Sobre las pilastras enormes que daban acceso al atrio exterior había capiteles en forma de palmas, adorno tradicional en los templos egipcios.
El profeta es introducido por su guía en el atrio exterior después de atravesar el corredor o pórtico de ingreso, que acaba de describir. Adosadas a los muros exteriores del atrio ve cámaras, semejantes a las del templo de Salomón, y en derredor del atrio había un solado o pavimento empedrado, que es llamado inferior por contraposición al pavimento del atrio interior, que estaba en un nivel más alto. El número de las cámaras es de treinta. No dice cómo estaban distribuidas.
Lo mejor es suponer que en cada lado norte, sur y este había ocho, y seis en el lado oeste, donde había que dejar lugar para una construcción particular que enumera en 41:12. Más tarde dirá el uso que tendrán estas cámaras 15. Después el guía midió el espacio que hay entre el pórtico o corredor antes descrito, la fachada inferior, y el pórtico o frontispicio que da acceso al atrio interior, y el resultado fue de cien codos (52:50 m.). Esta misma distancia habrá de los pórticos septentrional y meridional.
La frase hacia oriente y norte parece glosa introductoria para pasar a describir el pórtico del norte.
La disposición del nuevo pórtico y sus particularidades, como cámaras y pilastras, era totalmente igual a la de la puerta oriental descrita. La forma de todo el conjunto del atrio exterior y sus muros es un cuadrado perfecto, y la distribución, completamente simétrica. Frente al pórtico exterior oriental del atrio inferior se alzaba el pórtico oriental del atrio interior, y frente a la puerta septentrional del atrio exterior se alzaba la puerta septentrional del atrio interior, que estaba enclavado dentro del exterior y en un nivel superior. La distancia entre la puerta septentrional de ambos atrios es de cien codos, como la que había entre los pórticos orientales de ambos atrios. El profeta concibe la morada de Yahvé perfectamente aislada de lo profano por atrios concéntricos, que se van elevando a medida que se acercan al santuario o santo de los santos.
La descripción anterior, con las mismas particularidades, se repite para esta puerta meridional. La simetría es perfecta, y el simbolismo el mismo. Ezequiel tiene aquí un espíritu rectilíneo geométrico, que es símbolo de la perfección divina, que debe inundar el recinto del templo ideal. Como antes hemos dicho, la disposición es totalmente convencional en función de ideas teológicas, si bien conservando ciertas grandes líneas del trazado del templo salomónico.
El profeta entra con su guía por la puerta del mediodía, que acaba de describir, hacia el atrio interior, que por el norte, el oriente y el mediodía tiene pórticos análogos a los descritos para el atrio exterior, con la diferencia de que se sube a ellos por ocho gradas, en vez de siete, y de que las grandes pilastras de acceso dan hacia el atrio exterior y no al atrio interior.
En el atrio interior, frente al santuario o santo de los santos, estaba el altar de los holocaustos, donde se quemaban las víctimas y se derramaba su sangre. Los actos de descuartizar y preparar la víctima eran realizados junto al vestíbulo del pórtico oriental. En una cámara aneja se lavaban las víctimas, y a cada lado de la puerta del vestíbulo estaban las mesas para degollar a las víctimas de los holocaustos y de los sacrificios por el pecado y por el delito. En la entrada exterior de la puerta, a un lado y otro de la escalinata, de ocho gradas, al lado norte de la puerta oriental, había dos mesas para la inmolación. Había, pues, ocho mesas, cuatro en el interior del vestíbulo (dos de cada lado) y cuatro en el exterior (dos de cada lado). Junto a cada una de las cuatro parejas de mesas había otras cuatro mesas de piedra, cuadradas (de 78,7 cm. de largo, por otro tanto de ancho y 52:5 cm. de altas), en las que se depositaban los utensilios para degollar las víctimas. El versículo 43 ha sido muy diversamente traducido. Según la versión que hemos dado, las mesas eran un poco levantadas por los lados exteriores, para contener las carnes de las víctimas.
En el atrio interior había dos cámaras, una junto al pórtico septentrional y la otra junto al meridional. Ambas, pues, se hallaban frente a frente. La del lado norte estaba reservada a los sacerdotes que se encargaban de los servicios auxiliares, como guardar el templo y otros servicios más humildes, en contraposición a los que tienen el servicio del altar (v.46), es decir, los que quemaban las víctimas sobre el altar y hacían las abluciones rituales, los cuales pertenecían a la familia de Sadoc. Los otros, pues, llamados sacerdotes encargados de servicios auxiliares, eran simplemente levitas, o sacristanes en la nomenclatura de hoy. El atrio interior es un cuadrado perfecto; en él estaba el altar de los holocaustos, probablemente frente a la fachada del santuario o santo de los santos. No obstante, Ezequiel no concreta su posición exacta y dimensiones. Ahora, después de atravesar y describir el atrio interior, el profeta avanza dirigido por su supuesto guía y entra en el vestíbulo del santuario, o edificio más sagrado del recinto. Allí comenzaba el templo propiamente tal, llamado la casa de Yahvé.
Tenemos, pues, que el conjunto de edificaciones del recinto sagrado estaba constituido por tres terrazas superpuestas, que progresivamente se elevaban sobre el suelo: del terreno profano se subía al atrio exterior por siete gradas; del atrio exterior se subía al interior por ocho gradas, y del atrio interior al santuario se subía por diez gradas. Algunos autores han querido ver en esta disposición ideal de Ezequiel un calco de las construcciones de los zigurat, o pirámides escalonadas de Mesopotamia, que constituían la morada de la divinidad. No obstante, en la distribución del templo más bien se inspiró Ezequiel en el recuerdo del antiguo salomónico. Así, a la entrada del santuario, o casa de Yahvé, pone junto a las pilastras dos columnas, que parecen un eco de las famosas salomónicas de bronce, llamadas Booz y Yakin.


Saturday, June 10, 2017

Biblia Reina Valera en MP3


Amados Les traigo un enlace donde pueden descargar la Biblia Reina Valera en Mp3 para escuchar. Antiguo y Nuevo Testamentos. El NT esta dramatizado. Pueden bajarla a su tableta, celular o computador. No necesitan internet para escucharla. Ideal para escuchar mientras trabajas o en algun lugar donde desees. Dios les bendiga! Aqui esta el enlace! http://www.mediafire.com/file/imwm3dwv2f73wwe/Audio+Santa+Biblia+RVR1960.rar Copiar y pegar en su navegador

Sal. 23:1 Salmo de David. Jehová es mi pastor; nada me faltará.

Sal. 23:1 Salmo de David. Jehová es mi pastor; nada me faltará. Muchas veces leemos a la ligera la palabra de Dios y no le sacamos el ex...