Friday, June 23, 2017

El Templo de Ezequiel 40

CAPITULO 1: Ezequiel 40: Visión del Templo futuro

Ezequiel 40:1  5. El nuevo templo en la Jerusalén futura (40.1–48.35) La visión del templo[a] En el año veinticinco de nuestro cautiverio, al principio del año, a los diez días del mes, a los catorce años después que la ciudad fue conquistada, aquel mismo día vino sobre mí la mano de Jehová, y me llevó allá.
Estos capítulos finales describen el nuevo templo y el orden del culto que Israel debe observar. Algo de suma importancia es que concluyen con el nombre de la ciudad, Jehová – sama . Esta es la clave para entender toda la visión de Ezequiel, que tiene su paralelo en Apocalipsis 21.1-22.15. Así como Juan tendría a su lado un ángel que le mostraría la nueva Jerusalén, Ezequiel contaría con uno que le explicaría su visión del templo. Aunque los especialistas sostienen puntos de vista diferentes, la visión del templo debe interpretarse simbólicamente, como representación de la comunidad que adora al Mesías, durante la era de la Iglesia, el Milenio, y que alcanza su clímax en el mundo por venir.
La descripción se basa fundamentalmente en el modelo del templo salomónico, que Ezequiel había visto antes de su exilio, pero sus proporciones no son la mismas. Este templo «perfecto» difiere radicalmente del anterior y apunta al futuro con toda claridad. Por último, este templo da paso a la ciudad y a la presencia del Señor. Aquí radica la cuestión principal. Otras dos similaridades entre Ezequiel y Apocalipsis son: Ezequiel describe un río que sale del templo. Juan habla de «un río de agua de vida… que salía del trono de Dios y del Cordero». Ambos mencionan árboles frondosos cargados de frutas a lo largo de sus riberas.
La construcción del templo vislumbró un tiempo de completa restauración para los cautivos, un tiempo cuando Dios volvería a su pueblo. El templo se construyó en 520-515 a.C., pero no alcanzó a abarcar el plan de Ezequiel. Esta visión del templo se ha interpretado básicamente en cuatro formas:
(1) Este es el templo que sin duda Zorobabel construyó en 520-515 a.C. y es el plano real que Ezequiel proyectó. Pero debido a la desobediencia, nunca se siguió.
(2) Este es un templo literal que se reconstruiría durante el reinado de Cristo en el Milenio.
(3) Este templo simboliza la verdadera adoración a Dios por la iglesia cristiana actual.
(4) Este templo representa el reino futuro y eterno de Dios, cuando su presencia y bendición llenen la tierra.
Ya sea simbólico o literal, parece claro que esta es una visión del reino perfecto y final de Dios. Esto dio esperanza al pueblo en los tiempos de Ezequiel, los que acababan de ver la destrucción de su nación y su templo sin ninguna esperanza de reconstrucción en un futuro cercano. Los detalles de esta visión dieron al pueblo mayor esperanza porque la visión de Ezequiel procedía de Dios y sin duda se cumpliría en el futuro.
Un argumento en contra de que el templo que vio Ezequiel se trata literalmente de un edificio del futuro es que se mencionan sacrificios. Si los sacrificios se volvieran a instituir en los últimos días, el sacrificio final de Cristo no tendría significado como tal.
 El Nuevo Testamento aclara que Cristo murió una sola vez por el pecado de toda la humanidad. Nuestros pecados se han borrado, ya no hacen falta sacrificios posteriores.Sin embargo, en los días de Ezequiel, la única clase de adoración que el pueblo conocía era la que incluía los sacrificios y las ceremonias descritas desde Exodo hasta Deuteronomio. Ezequiel tuvo que explicar el nuevo orden de adoración en términos que la gente entendiera. Los nueve capítulos siguientes relatan cómo el templo es el punto central de todo, lo que indica que la relación ideal con Dios es aquella donde toda la vida se centra en El.
Ezequiel explicó la morada de Dios con palabras e imágenes que la gente comprendiera. Dios quería que vieran el gran esplendor que planeó para los que fueran fieles. Esta clase de templo nunca se construyó, pero era una visión que tenía el propósito de tipificar los planes perfectos de Dios para su pueblo: la importancia de la adoración, la presencia del Señor, la bendiciones que fluyen de El y el método de adoración junto con las tareas que la acompañan. No permita que los detalles confusos nublen el punto central de esta visión. Un día todos los que han sido fieles a Dios disfrutarán de una vida eterna con El. Permita que la majestad de esta visión lo eleve y enseñe acerca del Dios que sirve y adora.
Año veinticinco : 28 de abril de 573 a.C.
Ezequiel 40:2  En visiones de Dios me llevó a la tierra de Israel y me puso sobre un monte muy alto, sobre el cual había un edificio parecido a una gran ciudad, hacia el lado sur.[b]
Un monte muy alto : El monte Sion no es muy alto desde el punto de vista físico, pero tiene una elevada significación espiritual
Ezequiel 40:3  Me llevó allí, y vi que había un hombre, cuyo aspecto era como el aspecto del bronce. Tenía un cordel de lino en la mano y una caña de medir, y él estaba de pie junto a la puerta.[c]
Aspecto de bronce : Esta descripción se aplica a ángeles y seres sobrenaturales. Cordel de lino : Instrumento para medir distancias. Una caña de medir : Igual a 6 codos, o aproximadamente tres metros; se empleaba en el caso de pequeñas distancias.
Ezequiel 40:4  Aquel hombre me habló, diciendo: «Hijo de hombre, observa con cuidado, escucha atentamente y fíjate bien en todas las cosas que te muestro, porque para que yo te las mostrara has sido traído aquí. Cuenta todo lo que ves a la casa de Israel».
Ezequiel 40:5  Y vi que había un muro fuera de la casa;[d] y la caña de medir que aquel hombre tenía en la mano era de seis codos de a codo y palmo menor. Y midió el espesor del muro, que era de una caña; y su altura, de otra caña.
¿Quién era este hombre? Es obvio que no era un ser humano, por lo que tal vez fuera el ángel de 9.1-11 o uno similar. Algunos dicen que quizás fue Cristo, debido a que le habla a Ezequiel de la misma manera en que Dios lo hizo, llamándolo: «Hijo de hombre».
La dimensión de cada codo era aproximadamente 52 cm, comparado con el codo normal que ronda los 45 cm.
Ezequiel 40:6  Después vino a la puerta que mira hacia el oriente, subió por sus gradas y midió un poste de la puerta, de una caña de ancho, y el otro poste, de otra caña de ancho.
La descripción de la puerta oriental (similar a las situadas al norte y el occidente) menciona tres cámaras a cada lado para el uso de los guardias (v. 10). Puertas de diseño similar han sido halladas en Gezer, Megido y Hazor, pertenecientes todas a la época de Salomón
Ezequiel 40:7  Y cada cámara tenía una caña de largo y una caña de ancho. Entre las cámaras había cinco codos de ancho, y el umbral de la puerta que daba al vestíbulo, por el lado de dentro de la puerta, medía una caña.
Ezequiel 40:8  Midió asimismo la entrada de la puerta por dentro, que era de una caña.
Ezequiel 40:9  Midió luego la entrada del portal, que era de ocho codos, y sus postes, de dos codos. La puerta del portal estaba por el lado de adentro.
Ezequiel 40:10  La puerta oriental tenía tres cámaras a cada lado, las tres de una misma medida; y también eran de una misma medida los portales a cada lado.
Ezequiel 40:11  Midió el ancho de la entrada de la puerta, de diez codos; y la longitud del portal era de trece codos.
Ezequiel 40:12  El espacio delante de las cámaras era de un codo a un lado y de otro codo al otro lado; y cada cámara tenía seis codos por un lado y seis codos por el otro.
Ezequiel 40:13  Midió la puerta desde el techo de una cámara hasta el techo de la otra: veinticinco codos de ancho desde una puerta hasta la puerta de enfrente.
Ezequiel 40:14  Midió la distancia entre los postes del atrio[e] y los del portal rodeado por él: sesenta codos.[f]
Ezequiel 40:15  Y desde el frente de la puerta de la entrada hasta el frente de la entrada de la puerta interior, había cincuenta codos.
Ezequiel 40:16  Y había ventanas estrechas en las cámaras, y en sus portales por dentro de la puerta alrededor, y asimismo en los corredores; y las ventanas estaban alrededor por dentro; y en cada poste había palmeras.
Palmeras : Motivo decorativo de uso común en el antiguo Cercano Oriente; el templo de Salomón tenía palmeras esculpidas en los muros
Ezequiel 40:17  Me llevó luego al atrio exterior, y vi que había cámaras, y estaba enlosado todo en derredor; treinta cámaras había alrededor en aquel atrio.
Ezequiel 40:18  El enlosado a los lados de las puertas, en proporción a la longitud de los portales, era el enlosado inferior.
Ezequiel 40:19  Midió la anchura desde el frente de la puerta de abajo hasta el frente del atrio interior por fuera, y era de cien codos hacia el oriente y hacia el norte.
Ezequiel 40:20  De la puerta que estaba hacia el norte en el atrio exterior, midió su longitud y su anchura.
Ezequiel 40:21  Sus cámaras eran tres a un lado y tres al otro; y sus postes y sus vestíbulos eran de igual medida que la puerta primera: cincuenta codos de longitud y veinticinco de anchura.
Ezequiel 40:22  Sus ventanas, sus arcos y sus palmeras eran de la misma medida de la puerta que estaba hacia el oriente. Se subía a ella por siete gradas, y delante de ellas[g] estaba su vestíbulo.
Ezequiel 40:23  La puerta del atrio interior estaba enfrente de la puerta, hacia el norte; y así al oriente. Midió, de puerta a puerta, cien codos.
Ezequiel 40:24  Me llevó después hacia el sur, y había una puerta que miraba hacia el sur; y midió sus portales y su vestíbulo, que eran de estas mismas medidas.
Ezequiel 40:25  Tenía sus ventanas alrededor del vestíbulo, iguales a las otras ventanas; la longitud era de cincuenta codos, y la anchura de veinticinco codos.
Ezequiel 40:26  Sus gradas eran de siete peldaños, con su vestíbulo delante de ellas; y tenía palmeras, una a un lado y otra al otro lado, en sus postes.
Ezequiel 40:27  Había también una puerta hacia el sur del atrio interior; y midió, de puerta a puerta, hacia el sur, cien codos.
Ezequías recibió esta visión en 573 a.C. Los capítulos 40-43 dan las medidas del templo y luego describen la forma en que se llenó de la gloria de Dios. Debido a que Ezequiel era un sacerdote, estaba familiarizado con el mobiliario y las ceremonias del templo de Salomón. Al igual que en Revelaciones 11:1-2, el mandato de «medir» define las áreas que Dios marcó para un uso especial. A medida que lea todos estos detalles, recuerde que Dios es soberano sobre toda nuestra adoración y el tiempo en que restaurará los fieles para sí mismo.
Ezequiel 40:28  Me llevó después en el atrio de adentro a la puerta del sur, que era de estas mismas medidas.
El atrio de adentro : El edificio del templo contenía un atrio exterior y uno interior, como cámaras para preparar los sacrificios, y otras para los cantores y sacerdotes, un altar y edificaciones adyacentes destinadas a los sacerdotes.
Ezequiel 40:29  Sus cámaras, postes y vestíbulos eran de estas mismas medidas; tenía sus ventanas alrededor de los vestíbulos; la longitud era de cincuenta codos, y de veinticinco codos la anchura.
Ezequiel 40:30  Los arcos alrededor eran de veinticinco codos de largo y cinco codos de ancho.
Ezequiel 40:31  Y sus arcos caían afuera al atrio, con palmeras en sus postes; y sus gradas eran de ocho peldaños.
Ezequiel 40:32  Me llevó al atrio interior hacia el oriente, y midió la puerta, que era de estas mismas medidas.
Ezequiel 40:33  Sus cámaras, postes y vestíbulos eran de estas mismas medidas. Tenía sus ventanas alrededor de sus vestíbulos; la longitud era de cincuenta codos, y la anchura era de veinticinco codos.
Ezequiel 40:34  Sus vestíbulos caían afuera, hacia el atrio, con palmeras en sus postes a un lado y al otro; y sus gradas eran de ocho peldaños.
Ezequiel 40:35  Me llevó luego a la puerta del norte, y midió, y eran las mismas medidas:
Ezequiel 40:36  sus cámaras, postes, vestíbulos con sus ventanas alrededor; la longitud era de cincuenta codos, y de veinticinco codos la anchura.
Ezequiel 40:37  Sus postes[h] caían afuera, hacia el atrio, con palmeras en cada uno de sus postes a un lado y al otro. Sus gradas eran de ocho peldaños.
Ezequiel 40:38  Había allí una cámara, y su puerta con postes de portales;[i] allí lavarán el holocausto.
El lavado de los sacrificios se hacía de acuerdo a las normas establecidas para la preparación en Lev_1:6-9. Esto era parte del proceso de presentar un sacrificio acepto para Dios.
Ezequiel 40:39  A la entrada de la puerta había dos mesas a un lado y otras dos al otro, para degollar sobre ellas el holocausto, la expiación y el sacrificio por el pecado.
Las ofrendas mencionadas incluyen el holocausto , la expiación y el sacrificio por el pecado. Llama la atención que no se mencione la ofrenda de paz
Ezequiel 40:40  A un lado, por fuera de las gradas, a la entrada de la puerta del norte, había dos mesas; y al otro lado, que estaba a la entrada de la puerta, dos mesas.
Ezequiel 40:41  Cuatro mesas a un lado, y cuatro mesas al otro lado, junto a la puerta; ocho mesas, sobre las cuales serán degolladas las víctimas.
Ezequiel 40:42  Las cuatro mesas para el holocausto eran de piedra labrada, de un codo y medio de longitud, un codo y medio de anchura y un codo de altura. Sobre ellas se pondrán los utensilios con que degollarán el holocausto y el sacrificio.
Ezequiel 40:43  Adentro había ganchos, de un palmo menor, dispuestos en derredor; y sobre las mesas estaba la carne de las víctimas.
Ezequiel 40:44  Fuera de la puerta interior, en el atrio de adentro que estaba al lado de la puerta del norte, estaban las cámaras[j] de los cantores, las cuales miraban hacia el sur; una estaba al lado de la puerta del oriente que miraba hacia el norte.
Ezequiel 40:45  Me dijo: «Esta cámara que mira hacia el sur es de los sacerdotes que hacen la guardia del templo.
Ezequiel 40:46  Y la cámara que mira hacia el norte es de los sacerdotes que hacen la guardia del altar; estos son los hijos de Sadoc,[k] los cuales son llamados de los hijos de Leví para ministrar a Jehová».
Ezequiel 40:47  Midió el atrio, que tenía cien codos de longitud y cien codos de anchura: era cuadrado. Y el altar estaba delante de la casa.
Ezequiel 40:48  Me llevó al pórtico del templo,[l] y midió cada poste del pórtico, cinco codos por un lado y cinco codos por el otro; y la anchura de la puerta, tres codos por un lado, y tres codos por el otro.
Ezequiel 40:49  La longitud del pórtico era de veinte codos, y la anchura de once codos. A él se subía por gradas, y había columnas junto a los postes, una a un lado y otra al otro.
Descripción del área del nuevo templo.  Ezequiel tiene una visión en la cual es transportado a un monte alto. Un hombre llevando instrumentos para medir instruyó a Ezequiel para que transmitiera a Israel todo lo que está por ver.








CAPITULO 2: El nuevo Templo de Jerusalén.

El capítulo puede dividirse en dos partes:
a) el atrio exterior y sus puertas
b) el atrio interior y sus puertas.
En la primera parte, después de una introducción sobre las circunstancias de la visión, se describen: el muro y puerta exterior oriental, el atrio exterior y sus cámaras, la puerta exterior septentrional y meridional, las puertas del atrio interior, los utensilios y disposición en la puerta oriental, las salas junto a la puerta septentrional y meridional y el vestíbulo del templo.
En la datación se nos dan dos puntos de partida: el de la deportación (598) y el de la destrucción de la ciudad de Jerusalén (586). El año veinticinco de nuestro cautiverio y el año catorce de la toma de la ciudad nos llevan al 573-572 a. G. El comienzo del año desde el exilio era en otoño (septiembre-octubre), el mes de Tishri (mes séptimo según el cómputo que parte de marzo-abril: Nisán). No sabemos a punto fijo cuál es el cómputo que sigue Ezequiel. Si efectivamente supone el comienzo de año en otoño, tenemos que el i o del mes coincidía con la gran fiesta de la expiación. En esa fecha hacía trece años que Ezequiel había pronunciado sus últimos oráculos, relatados en su libro.
El profeta se siente en este otoño del 573 bajo una impresión especial de Dios: aquel día fue sobre mi la mano de Yahvé. En fisión fue trasladado a la tierra de Israel sobre un monte altísimo. Se trata de una visión imaginaria, la normal en los profetas. Llevado de la imaginación, el profeta aparece sobre un monte altísimo, idealización de la modesta colina de Sión. Ya Isaías había presentado a Jerusalén, centro de la teocracia judía, sobre el monte más alto, dominando a todos los montes. Para los profetas, Sión, en la nueva era mesiánica, debía ocupar un lugar privilegiado. Al mediodía, o sur del monte, estaba una edificación de ciudad, es decir, Jerusalén, y, sobre todo, el recinto sagrado del templo con sus múltiples y grandiosas construcciones. La localización de la ciudad está sobre la antigua, es decir, en la parte meridional del tradicional atrio del templo, mirando hacia el sur, en la falda de la gran colina.
Ezequiel está frente al lado oriental del muro exterior, y a la entrada de este lado está un varón de aspecto como de bronce bruñido, un ser resplandeciente como el bronce bruñido, lo que caracteriza a los seres celestiales. Este varón deslumbrante tiene en sus manos los instrumentos de medir: una cuerda de lino, para las dimensiones más largas, y una caña, para las más pequeñas. El profeta es invitado a prestar especial atención, pues tiene que comunicarlo a la casa de Israel. Es su misión de profeta: transmitir mensajes divinos al pueblo en orden a sus intereses religiosos 8. El misterioso varón intérprete le invita a extender su mirada sobre la muralla exterior, que separaba el sagrado recinto de lo profano. Era lo primero que aparecía a su vista, y simbolizaba la distinción entre lo santo y lo profano, que es la clave para entender esta enmarañada descripción arquitectónica que va a seguir.
El profeta, al empezar la descripción detallada, nos da la amplitud de la caña de medir, que era de seis codos, y cada codo era equivalente a un codo (ordinario) y un palmo.
Existían dos tipos de codos: el real o grande, que incluía siete palmos (el palmo eran cuatro dedos de la mano juntos), y el codo ordinario, que equivalía a seis palmos. El profeta, pues, especifica que la caña que utilizaba el intérprete de Ezequiel era de seis codos grandes. Con ella midió el espesor del muro, que resultó ser de una caña, es decir, de unos tres metros largos. La altura era de la misma medida. Después pasó a medir la puerta oriental, que resultó ser de la misma anchura que el muro: tres metros largos. Antes de la puerta había que subir siete gradas, que tienen importancia simbólica, ya que, a medida que uno se acercaba a la morada de Dios, el santo de los santos, debía elevarse. Así, del atrio exterior al interior hay que subir ocho gradas, y después, de éste al santuario propiamente tal, se subían aún diez gradas. La santidad del recinto va aumentando a medida que, se suben las gradas, y el que ascendía por ellas debía pensar que, cuanto más se acercaba a la morada de Dios, debía santificarse interiormente.
Una vez descrita la puerta oriental, el profeta avanza por el pórtico, que tiene tres cámaras de cada lado, para los servicios de guardia y de conservación, como en los palacios. Las cámaras tenían cada una de ancho y de largo como el espesor del muro, es decir, unos tres metros amplios. Cada cámara estaba separada de la siguiente. Estas cámaras estaban separadas entre sí por unos contrafuertes o pilastras de cinco codos, e.d., unos dos metros y medio amplios. La última cámara daba hacia el vestíbulo, separada de éste por una caña (3:15 m.), que es el grosor del muro externo. El vestíbulo, que daba acceso al atrio exterior, tenía ocho codos (4,20 m.), y tenía dos pilastras de dos codos de anchura (1,05 m.). De esta descripción se deduce que este pórtico oriental era un rectángulo de 50 codos de largo (26:25 m.) y de 25 de ancho (13,125 m.). El v.11 es muy oscuro y difícil de conciliar con lo anterior, pues depende del sentido de la palabra hebrea Orej, que hemos traducido por longitud.
Ante cada cámara había una barrera o enrejado, quizá para protegerlas, de un codo de alto (poco más de medio metro), que debía de estar entre pilastra y pilastra. El espacio libre, abertura o puerta entre el techo de una cámara y el techo de la que estaba enfrente, medía 25 codos (unos 13 m.). Las pilastras que daban acceso al atrio interior, al final del pórtico descrito, medían 6o codos (31:50 m.), las cuales por su altura nos recuerdan las enormes columnas que daban acceso a los templos egipcios. Todo el pórtico o corredor de entrada medía cincuenta codos (26:25 m.), que es el resultado de las medidas parciales antes indicadas. Hacia el interior del corredor, sobre las cámaras, se abrían ventanas aspilleradas, más abiertas hacia el exterior, o abocinadas, como en los castillos medievales y en las construcciones fenicias antiguas. Su forma se ordenaba a la mejor defensa desde el interior. Así, pues, el acceso al atrio exterior estaba organizado como una fortaleza preparada para la defensa. Sobre las pilastras enormes que daban acceso al atrio exterior había capiteles en forma de palmas, adorno tradicional en los templos egipcios.
El profeta es introducido por su guía en el atrio exterior después de atravesar el corredor o pórtico de ingreso, que acaba de describir. Adosadas a los muros exteriores del atrio ve cámaras, semejantes a las del templo de Salomón, y en derredor del atrio había un solado o pavimento empedrado, que es llamado inferior por contraposición al pavimento del atrio interior, que estaba en un nivel más alto. El número de las cámaras es de treinta. No dice cómo estaban distribuidas.
Lo mejor es suponer que en cada lado norte, sur y este había ocho, y seis en el lado oeste, donde había que dejar lugar para una construcción particular que enumera en 41:12. Más tarde dirá el uso que tendrán estas cámaras 15. Después el guía midió el espacio que hay entre el pórtico o corredor antes descrito, la fachada inferior, y el pórtico o frontispicio que da acceso al atrio interior, y el resultado fue de cien codos (52:50 m.). Esta misma distancia habrá de los pórticos septentrional y meridional.
La frase hacia oriente y norte parece glosa introductoria para pasar a describir el pórtico del norte.
La disposición del nuevo pórtico y sus particularidades, como cámaras y pilastras, era totalmente igual a la de la puerta oriental descrita. La forma de todo el conjunto del atrio exterior y sus muros es un cuadrado perfecto, y la distribución, completamente simétrica. Frente al pórtico exterior oriental del atrio inferior se alzaba el pórtico oriental del atrio interior, y frente a la puerta septentrional del atrio exterior se alzaba la puerta septentrional del atrio interior, que estaba enclavado dentro del exterior y en un nivel superior. La distancia entre la puerta septentrional de ambos atrios es de cien codos, como la que había entre los pórticos orientales de ambos atrios. El profeta concibe la morada de Yahvé perfectamente aislada de lo profano por atrios concéntricos, que se van elevando a medida que se acercan al santuario o santo de los santos.
La descripción anterior, con las mismas particularidades, se repite para esta puerta meridional. La simetría es perfecta, y el simbolismo el mismo. Ezequiel tiene aquí un espíritu rectilíneo geométrico, que es símbolo de la perfección divina, que debe inundar el recinto del templo ideal. Como antes hemos dicho, la disposición es totalmente convencional en función de ideas teológicas, si bien conservando ciertas grandes líneas del trazado del templo salomónico.
El profeta entra con su guía por la puerta del mediodía, que acaba de describir, hacia el atrio interior, que por el norte, el oriente y el mediodía tiene pórticos análogos a los descritos para el atrio exterior, con la diferencia de que se sube a ellos por ocho gradas, en vez de siete, y de que las grandes pilastras de acceso dan hacia el atrio exterior y no al atrio interior.
En el atrio interior, frente al santuario o santo de los santos, estaba el altar de los holocaustos, donde se quemaban las víctimas y se derramaba su sangre. Los actos de descuartizar y preparar la víctima eran realizados junto al vestíbulo del pórtico oriental. En una cámara aneja se lavaban las víctimas, y a cada lado de la puerta del vestíbulo estaban las mesas para degollar a las víctimas de los holocaustos y de los sacrificios por el pecado y por el delito. En la entrada exterior de la puerta, a un lado y otro de la escalinata, de ocho gradas, al lado norte de la puerta oriental, había dos mesas para la inmolación. Había, pues, ocho mesas, cuatro en el interior del vestíbulo (dos de cada lado) y cuatro en el exterior (dos de cada lado). Junto a cada una de las cuatro parejas de mesas había otras cuatro mesas de piedra, cuadradas (de 78,7 cm. de largo, por otro tanto de ancho y 52:5 cm. de altas), en las que se depositaban los utensilios para degollar las víctimas. El versículo 43 ha sido muy diversamente traducido. Según la versión que hemos dado, las mesas eran un poco levantadas por los lados exteriores, para contener las carnes de las víctimas.
En el atrio interior había dos cámaras, una junto al pórtico septentrional y la otra junto al meridional. Ambas, pues, se hallaban frente a frente. La del lado norte estaba reservada a los sacerdotes que se encargaban de los servicios auxiliares, como guardar el templo y otros servicios más humildes, en contraposición a los que tienen el servicio del altar (v.46), es decir, los que quemaban las víctimas sobre el altar y hacían las abluciones rituales, los cuales pertenecían a la familia de Sadoc. Los otros, pues, llamados sacerdotes encargados de servicios auxiliares, eran simplemente levitas, o sacristanes en la nomenclatura de hoy. El atrio interior es un cuadrado perfecto; en él estaba el altar de los holocaustos, probablemente frente a la fachada del santuario o santo de los santos. No obstante, Ezequiel no concreta su posición exacta y dimensiones. Ahora, después de atravesar y describir el atrio interior, el profeta avanza dirigido por su supuesto guía y entra en el vestíbulo del santuario, o edificio más sagrado del recinto. Allí comenzaba el templo propiamente tal, llamado la casa de Yahvé.
Tenemos, pues, que el conjunto de edificaciones del recinto sagrado estaba constituido por tres terrazas superpuestas, que progresivamente se elevaban sobre el suelo: del terreno profano se subía al atrio exterior por siete gradas; del atrio exterior se subía al interior por ocho gradas, y del atrio interior al santuario se subía por diez gradas. Algunos autores han querido ver en esta disposición ideal de Ezequiel un calco de las construcciones de los zigurat, o pirámides escalonadas de Mesopotamia, que constituían la morada de la divinidad. No obstante, en la distribución del templo más bien se inspiró Ezequiel en el recuerdo del antiguo salomónico. Así, a la entrada del santuario, o casa de Yahvé, pone junto a las pilastras dos columnas, que parecen un eco de las famosas salomónicas de bronce, llamadas Booz y Yakin.


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