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Creciendo en Gracia (secta satanica)



DOCTRINAS DISTINTIVAS:

La Preexistencia:

Estas personas enseñan que los seres humanos: “Antes de ser formados en carne en el vientre de nuestra madre, fuimos creados en espíritu antes de la fundación del mundo”, a esto le llaman “la preexistencia”. Algunos de los versículos que citan para apoyar la preexistencia es Hebreos 12:9, en donde la Biblia hace mención que Dios es “el Padre de los espíritus” (RV). Ellos concluyen que Dios “es nuestro Padre espiritual y nuestro papá y mamá son nuestros padres terrenales”. Otro versículo es Jeremías 1:5 “Antes que te formase en el vientre te conocí, y antes que nacieses te santifiqué, te di por profeta a las naciones” (RV). A este pasaje lo explican de la siguiente manera: “Lo que Dios conoció fue su espíritu. . . Dios creó muchos espíritus (ángeles) antes de la fundación del mundo.

Luego, esos ángeles fueron tomando cuerpo mientras pasaban por el vientre”. El verso de Hebreos de ninguna manera enseña que existimos como espíritus antes de nuestra existencia como seres humanos. La frase “Padre de los espíritus” simplemente está señalando que Dios es el Creador, tanto de nuestro cuerpo como de nuestro espíritu humano. La preexistencia de espíritus es claramente antibíblica. Zacarías 12:1 dice que Dios: “forma el espíritu del hombre dentro de él”, no que lo formó antes de que el hombre existiera. El pasaje de Jeremías tampoco se refiere a la preexistencia del hombre, sino a la omnisciencia (todo lo sabe) de Dios. Antes de que Jeremías naciera, Dios sabía que él iba a llegar a ser un profeta. Dios . . . llama las cosas que no son, como si fuesen (Rom. 4:17).

El Evangelio de Salvación Predicado en el Cielo:

La agrupación no sólo enseña que existimos como espíritus o ángeles antes de nuestra existencia en la tierra. También aseguran que durante nuestro período como espíritus o ángeles en el cielo, Dios nos predicó: “El evangelio de nuestra salvación”. Razonemos este punto. El evangelio de salvación se le predica sólo al que se encuentra perdido en sus pecados y necesita el perdón de Dios. En el cielo: ¡no hay pecado! ¿De qué tendríamos que ser salvos? Además, la Biblia enseña que el evangelio de salvación es la muerte, sepultura y resurrección de Jesucristo (1Cor. 15:1-4). Por lo tanto, esto no ocurrió hasta que Jesús vino a la tierra y pagó el precio por nuestros pecados en la cruz del calvario. A esto, ellos contestan: “El Cordero que iba a quitar tu pecado fue inmolado antes de la fundación del mundo”. En otras palabras, ellos creen que Jesús pagó el precio de nuestros pecados antes de venir a la tierra, y citan Apocalipsis 13:8 “...del Cordero que fue inmolado desde el principio del mundo” (RV). Este pasaje parece apoyar su punto, sin embargo, el pasaje de ninguna manera está enseñando que Jesús literalmente “fue inmolado (murió) desde el principio del mundo”, sino que ese era el propósito divino desde el principio del mundo. El apóstol Pedro apoya este punto al decir: “. . . la sangre preciosa de Cristo, como de un cordero sin mancha y sin contaminación, ya destinado desde antes de la fundación del mundo. . .” (1Ped. 1:19-20). Nuevamente podemos observar que sus doctrinas de “preexistencia” y la predicación del “evangelio de salvación” en el cielo son contrarias a las enseñanzas bíblicas.

Ángeles Disfrazados:

Después que Dios terminó de instruirnos y predicarnos el evangelio de salvación en el cielo, mientras éramos ángeles, él nos envió a la Tierra para “participar de carne y sangre”. La agrupación alega que: “Usted y yo fuimos ángeles antes de ser hombre y mujer, por la sencilla razón de que usted existió en espíritu antes de que existiera en carne. . . Cada vez que nace una persona es un ángel que baja del cielo hasta la tierra . . . Cada vez que muere uno, sube un ángel [al cielo]. . . “. La idea de que las personas son ángeles en cuerpos humanos, no sólo es absurda, sino también contraria a lo que la Biblia dice acerca de los ángeles y el hombre. Las Escrituras hacen una clara distinción entre los ángeles y el hombre. Por ejemplo: La Biblia dice que Dios creó al hombre a su imagen (Gén 1:27), pero de los ángeles no se dice lo mismo. En el Salmo 8:5 leemos que Dios hizo a los hombres un poco menor que a los ángeles, pero seremos hechos más grandes que ellos en el cielo. 1Corintios 6:3 nos habla de que llegará el día cuando los creyentes (en el cielo) juzgaremos a los ángeles. De la misma manera 1Corintios 13:1 hace una distinción entre “lenguas” (idiomas) humanas y angelicales.

¿Quién fue Adán? :

Según el Ministerio Creciendo en Gracia, Adán fue la serpiente, el Diablo y Satanás, explicando que él fue: “. . . un ángel . . . en el principio, después se enalteció [y Dios]. . . lo tiró a él y en el trayecto del cielo a la tierra llegó como un hombre” y fue puesto en el Edén como Adán. Cuando Eva fue tentada por la serpiente a comer del árbol que Dios les había prohibido comer (Gén. 3). Eva le recuerda a la serpiente lo que Dios había dicho acerca de tal árbol: “No comeréis de él, no le tocaréis, para que no muráis” (v.3). Un pastor principal del “ministerio” opina que el diálogo que Eva estaba teniendo no era con la serpiente, sino: “lo estaba hablando con Adán y Adán le dijo: . . . el día que tú comas tus ojos serán abiertos y serás igual a Dios (v.5). Eso no es la serpiente hablando con ella. . . era él [Adán], la serpiente antigua, que se llama Diablo y Satanás...”, afirma el pastor. Si Adán fue la serpiente como el grupo supone, tendríamos que utilizar mucha imaginación para poder entender el recuento de la Creación en Génesis. Por ejemplo:

Si Adán fue la serpiente, esto significaría que la serpiente fue creada conforme a la imagen y semejanza de Dios (Gén 1:26a).
Si Adán fue la serpiente, entonces esto significaría que Dios le dio la potestad para que señoreara a todo animal, incluyendo “a todo animal que se arrastra sobre la tierra”, a otros de su misma especie (Gén. 1:26b).
Si la serpiente fue Adán, esto significaría que él mismo se dio el nombre de “serpiente" porque Dios le dio la responsabilidad de darle nombre a todos los animales (Gén. 2:19-20).
Si Adán hubiera sido la serpiente, entonces todos los humanos se arrastrarían para andar y comerían polvo, ya que este fue el castigo que Dios le dio a la serpiente por haber engañado a Eva (Gén. 3:14).
La Biblia de ninguna manera enseña que Adán pudo haber sido la serpiente antigua, el Diablo, Satanás.

El Apostolado:

Creciendo en gracia anuncia que su “apóstol” llegó al mundo en un tiempo de desesperación, en donde toda la creación se preguntaba: “cuándo sería el tiempo en que se levantaría el ‘otro' que edificaría sobre el fundamento dejado por el Apóstol Pablo . . . Ese hombre se llamaría José Luis de Jesús, a quien Dios preparó para creer, entender y explicar los misterios de Dios”. Este suceso no se daría a conocer hasta 1993 (cinco años después que José Luis de Jesús formó el grupo), cuando sus adeptos lo proclamarían “Apóstol”. Los adeptos son enseñados que el suceso del “otro” que se levantaría y “edificaría sobre el fundamento dejado por el apóstol Pablo” es José Luis de Jesús y fue profetizado por el mismo Apóstol Pablo en 1Corintios 3:10.

¿Profetizó Pablo la llegada de José Luis de Jesús como “apóstol” para el año 1993 en 1 Corintios 3:10?:

“Conforme a la gracia de Dios que me ha sido dada, yo como perito arquitecto puse el fundamento, y otro edifica encima; pero cada uno mire cómo sobreedifica” (1 Cor. 3:10).

En el capítulo tres, Pablo trata con la idea falsa que tenía la iglesia de Corinto acerca del ministerio (v. 5). También habla acerca de la división que estaba ocurriendo como resultado del malentendido del ministerio cristiano, señalando que los ministros son simplemente servidores; es Dios el que hace el trabajo (v. 5-9). El versículo diez, al igual que todo el capítulo, nada tiene que ver con la llegada de José Luis de Jesús como el “otro apóstol” en 1993.

La palabra “otro” en el verso diez de ninguna manera puede estar refiriéndose a una persona específica que llegaría en el futuro y edificaría sobre el fundamento de Pablo. Por la siguiente razón: la frase “otro edifica” (está en el tiempo presente, no en el tiempo futuro) se refiere al trabajo de Apolos (v. 6) y a los otros ministros en general, como en los versos 12-15. La manera en que esta agrupación intenta explicar 1Corintios 3:10 es un caso clásico de cómo el grupo tuerce las Escrituras para su propia perdición (2 Ped. 3:16).

La Trinidad:

Este grupo, así como muchas otras sectas, rechaza la doctrina bíblica de la Trinidad. Tienen el mismo concepto modalista que tienen los Unicitarios (sólo Jesús). Ellos afirman: “Dios es uno, pero él tiene diferentes manifestaciones”.“. . . El Hijo es el Padre, pero cuando nació de María se llamó ‘Hijo' ”. “El Espíritu Santo en nosotros es Cristo...” El concepto herético que tiene este grupo acerca de la naturaleza de Dios se conoce como el modalismo. Esta herejía se introdujo por el año 200 d.C., la cual ha sido rechazada y refutada centenares de veces a través de los siglos por la cristiandad. Esta herejía enfatizaba la unidad radical de Dios, enseñando que el Padre, el Hijo y el Espíritu Santo son solamente diferentes modos o expresiones de la manifestación de Dios, en lugar de tres distintas personas; las cuales son la misma sustancia al mismo tiempo.

La Biblia claramente demuestra que el Hijo (Jesús) no es el Padre. Existen muchos pasajes en donde el Hijo es distintivo al Padre. Por ejemplo, en Mateo 28:19 “. . . del Padre, del Hijo y del Espíritu Santo”. Las salutaciones demuestran una distinción (Rom. 1:7; 1Cor. 1:3; etc.; especialmente 2 Juan 3). Las Escrituras señalan que el Padre y el Hijo son dos testigos (Jn. 5:31-32; 8:16-18). Además nos dice que el Padre envió al Hijo al mundo a morir por nuestros pecados (Jn. 3:16-17; Gál. 4:4; 1 Jn. 4:10).

De la misma manera que la Biblia enseña que hay una distinción entre el Padre y el Hijo, así también demuestra que hay una distinción entre Cristo y el Espíritu Santo. El Espíritu Santo es “otro Consolador” enviado para reemplazar a Jesús después de su ascensión al cielo (Jn.14:16; cf. 1 Jn. 2:1). El Espíritu Santo fue enviado por y de parte de Jesús (Jn. 14:15; 15:26;16:7). El Espíritu Santo demuestra humildad en relación a Cristo, busca glorificar a Cristo (Jn.16:13-14). La Biblia no enseña que el Hijo es el Padre, ni que el Espíritu Santo es Cristo de la manera que lo enseña esta agrupación.

Al igual que otras sectas antitrinitarias, el Ministerio Creciendo en Gracia mal representa lo que los trinitarios creen acerca de la Trinidad, afirmando: “. . Si tu crees que hay trinidad allá en el cielo [tu crees que], hay tres espíritus. El Espíritu Santo, Dios el espíritu y el espíritu de Cristo. . .” Este argumento ignora que existe una diferencia en el uso de la palabra “Espíritu”. Por ejemplo, hay un Espíritu, una persona conocida como el Espíritu Santo. También hay un Espíritu, un ser espiritual conocido como Dios. Así que los trinitarios no creemos en tres Espíritus, sino en un Espíritu (Dios) que existe eternamente en tres personas llamadas Padre, Hijo y Espíritu Santo.

La superioridad de Pablo (Saulo):

Este grupo afirma que: “Para poder interpretar las Sagradas Escrituras y el evangelio correctamente hay que entender el evangelio que Pablo predicó . . . Hoy en día tenemos diversidad de interpretaciones de la palabra de Dios y muchas divisiones por no entender las 14 epístolas de Pablo . . . Sólo al entender estas 14 cartas paulinas podemos interpretar debidamente toda la palabra de Dios”.

Creciendo en Gracia ha adoptado una posición sumamente distorsionada con relación a las cartas paulinas y los otros libros del Nuevo Testamento. No cabe duda de que al apóstol San Pablo entendió de una manera sumamente clara la abolición de las leyes y preceptos del antiguo pacto. Su experiencia dentro del fariseísmo, donde como él mismo afirmaba “aventajaba a muchos de sus contemporáneos” y su posterior encuentro con Jesucristo, derribaron todo su orgullo religioso y pudo comprender Saulo de Tarso (Pablo) la superioridad de un nuevo pacto establecido sobre mejores promesas.

También es cierto que al principio, a los apóstoles que anduvieron con el Señor se les hizo difícil aceptar que los gentiles pudieran ser incluidos en el plan de Dios. Por esto vemos en el libro de los Hechos cómo el Señor permitió que los gentiles que venían al evangelio experimentaran inmediatamente ciertos dones, del mismo modo que lo hicieron los creyentes judíos. La Biblia nos muestra que hubo conflicto entre algunos cristianos de origen judío, llamados los judaizantes, y el apóstol Pablo; éste entendía que la fe en Cristo era suficiente y no era ya necesario imponer mandamientos a los gentiles creyentes de guardar el sábado o la circuncisión.

Pablo mismo nos dice que tuvo que reprender al apóstol Pedro cara a cara porque se dejó arrastrar en la hipocresía de los judaizantes y cuando llegaban los creyentes judíos ya no quería juntarse con los creyentes gentiles (Gál. 2:11-16). El Señor hasta tuvo que hablarle por visión al mismo Pedro cuando vio aquel lienzo que descendía del cielo repleto de animales considerados inmundos por la ley de Moisés, y Dios le ordenó que los matara y se los comiera porque lo que El limpió ya no es inmundo (Hch. 10:9-15). Con esta visión Dios quería mostrarle al apóstol que lo que es limpiado por la sangre de Cristo ha sido purificado de toda inmundicia.

Finalmente, cuando las conversiones de los gentiles en Asia y Europa sobrepasaban el número de los creyentes judíos, los apóstoles decidieron convocar a los ancianos a un importante concilio en Jerusalén. Allí el apóstol Pablo tuvo la oportunidad de aclarar su posición y en aquel concilio quedó claramente establecido y aceptado, aun por Santiago y Pedro, que no era necesario imponer ninguna carga ceremonial de la ley a los creyentes. Sólo se exhortó a que los gentiles se abstuvieran de lo sacrificado a los ídolos y las ceremonias de sangre típicas de las culturas paganas donde ellos vivían. El mismo apóstol Pablo aceptó esta exhortación entendiendo que era necesaria, no porque el creyente se pudiera contaminar con esos alimentos, sino para guardar el testimonio y evitar ser piedra de tropiezo a los débiles en la fe (Hch. 15:24-29; 1 Cor. 8:1-9).

A pesar de que San Pablo se dedicó mayormente a llevar el mensaje del Reino de Dios a los pueblos gentiles, conforme a su llamado, siempre sintió una carga por los de su nación, los israelitas. En cada lugar que visitaba, entraba en la sinagoga y buscaba hablarles del Señor a sus compatriotas. Muchas veces fue rechazado por esos judíos incrédulos y constantemente Pablo les decía que por cuanto habían desechado la Palabra de la Cruz, el Señor llamaría a un pueblo que, aunque antes estaba separado y alejado de toda esperanza, ahora por la gracia de Dios sería injertado en el nuevo pacto.

Sin embargo, Pablo siempre aclaró que Dios no había desechado a su pueblo (Rom. 11:1-5), porque él mismo era descendiente de los israelitas. De esa manera Pablo dejó establecido que la salvación no era ni es algo nacional, sino por elección. Que la verdadera Israel de Dios está constituida por todos aquellos judíos y gentiles que han creído en Jesucristo (Rom. 9:1-4). La Israel verdadera de Dios es una Israel espiritual y no nacional; como siempre lo ha sido aun desde el Antiguo Testamento.

Con el tiempo los demás apóstoles entendieron todo esto de manera clara y un análisis serio de los escritos de éstos nos muestran que entendían a plenitud la gracia de Dios. De manera que cuando Pedro hace referencia a los escritos de Pablo como difíciles de entender, no está diciendo que él mismo no los entiende, sino que hay indoctos e inconstantes que los tuercen como también las demás Escrituras (2 Ped. 3:16). Por el contrario, Pedro reconoce la legitimidad de los escritos paulinos. Creciendo en Gracia exagera esta pugna que realmente no fue entre Pablo y los demás apóstoles de Jerusalén, sino entre los cristianos judaizantes que (como ocurre hoy en día con algunos hermanos sin entendimiento) se dedicaron a juzgar a los gentiles porque no practicaban las ceremonias judías.

Tanto Pedro como Santiago aclaran que esos que llegaron a las iglesias a estorbar no iban de parte de ellos. Así lo dice en Hechos 15:24: “Por cuanto hemos oído que algunos que han salido de nosotros, a los cuales no dimos orden, os han inquietado con palabras, perturbando vuestras almas, mandando circuncidaros y guardar la ley.”

No obstante la exageración o desenfoque de esta supuesta “contradicción” es utilizada por este movimiento para restarle autoridad y credibilidad a las epístolas o escritos bíblicos de Pedro, Juan y Santiago. Creciendo en Gracia falla en entender la Biblia donde la gracia de Dios ha estado manifiesta aun desde el mismo Antiguo Testamento, y que tanto en éste como en el Nuevo, los elegidos fueron justificados por la fe y no por las obras.

Toda la Biblia tiene un mensaje centralizado en Jesucristo, el cual está presente de manera tipológica aun en la pascua hebrea y en las demás ceremonias y sacrificios de la ley. Esta manera de separar las cartas paulinas como únicas expositoras de la revelación más perfecta en detrimento de las demás escrituras, también es típica de los grupos ultradispensacionalistas.

Es sabido que en el caso de los evangelios, enseñan por ejemplo que el Sermón del Monte no era para la iglesia, sino para los judíos, y que Cristo vino a traer un mensaje de ley y no de gracia. Por eso algunos hasta niegan la ordenanza del bautismo, alegando que fue instituido al principio por Juan el Bautista y Jesucristo, pero San Pablo no lo practicaba (basándose en el texto de 1Cor 1:17 donde dice que el Señor no lo envió a bautizar sino a predicar el evangelio), si bien el mismo fue bautizado y bautizó a muchas personas. Estos grupos sólo emplean las cartas paulinas como la única fuente sana de enseñanza para la iglesia gentil.

Al menospreciar o subestimar los evangelios y las epístolas generales se pierde ese énfasis en la vida cristiana práctica, si bien San Pablo también insistió en una gracia con responsabilidad. Pero el valor del Sermón del Monte como la esencia de la vida y el carácter del cristiano, en la cual la justicia exhibida por éstos es superior a la de los escribas y fariseos, porque es una justicia que brota del interior y no una meramente religiosa, pierde autoridad.

El Dilema de Santiago:

Como hemos explicado anteriormente, Creciendo en Gracia le resta credibilidad a los apóstoles que ejercían su ministerio entre los judíos: Pedro, Juan y Jacobo o Santiago. Pero de estos tres, Santiago es el más aborrecido por este movimiento. La epístola de Santiago es considerada por Creciendo en Gracia como un ejemplo de legalismo y falsa enseñanza. ¿Cómo entonces se coló la misma en el canon de las Escrituras? La explicación que tuve la oportunidad de oír de labios del mismo “apóstol” José Luis De Jesús (fundador y líder de la agrupación), es que Dios quiso incluirla porque leyendo las aberraciones de Santiago, podemos apreciar las verdades de Pablo. De esta manera la inerrancia de las Escrituras y la utilidad de toda ella para instruir y enseñar queda en tela de juicio.

La epístola de Santiago causa dificultad a muchas personas indoctas que tuercen las Escrituras. Santiago es un libro sumamente práctico cuyo tema central es el testimonio y el fruto del creyente como evidencia de una fe genuina. Santiago está confrontando precisamente esa fe sin sustancia, de boca solamente, pero sin fruto, sin la evidencia de una vida realmente transformada. El segundo capítulo de Santiago ha sido interpretado erróneamente por algunos, pretendiendo que Santiago estaba afirmando que la salvación viene por las obras.

Obviamente esta es una mala exégesis del texto. Santiago afirma “Pero alguno dirá: Tú tienes fe y yo tengo obras. Muéstrame tu fe sin tus obras y yo te mostraré mi fe por mis obras.” La frase que resume la exposición de Santiago es que la fe sin obras es fe muerta. ¡Y no hay verdad más real que esta!

Pero el rechazo a Santiago va mucho más allá de una mala exégesis del texto. Las palabras de Santiago son estacas clavadas en la arrogancia de toda persona que busca vivir una gracia sin compromiso, una gracia barata.

¿Afirma Santiago que la justificación es por las obras y no por la fe? Por supuesto que no. ¿Por qué entonces afirma en Santiago 2:24 que el hombre es justificado por las obras y no solamente por la fe? Cuando se saca este verso del contexto de todo el capítulo dos, parece ser que Santiago está en desacuerdo con Pablo, pero es todo lo contrario. El verso 22 nos da la clave de lo que está diciendo el apóstol: La fe se perfeccionó por las obras. En otras palabras, la fe vino primero, pero las obras como resultado de esa fe la perfeccionaron y la confirmaron.

Los cristianos que creemos en la verdadera gracia bíblica sabemos que la salvación es sólo por la fe. Pero a la misma vez sabemos que esa salvación produce obras piadosas, fruto de arrepentimiento. El mismo apóstol Pablo lo reconocía cuando evitaba imponer las manos para ordenar al ministerio a personas neófitas o que no tuvieran un testimonio sano o cuando en la mayoría de sus epístolas habló de hacer morir lo terrenal, de practicar una vida piadosa y de combatir en contra de los apetitos carnales. El mismo Jesús lo enseñó claramente cuando dijo que todo árbol que no da fruto es cortado y echado al fuego (Mat. 3:10; 7:19). El mismo Señor fue el que dijo: Por sus frutos los conoceréis (Mat. 7:20).

El problema de Creciendo en Gracia no es que rechaza únicamente la canonicidad de la epístola de Santiago, sino que niega la validez del Antiguo Testamento, porque nada en el mismo tiene vigencia; niegan la validez de las enseñanzas de Jesucristo; niegan la validez de las epístolas pastorales de Timoteo y Tito (escritas por el mismo San Pablo), y la validez de las cartas de Juan y Pedro. Obviamente, también se rechaza al Apocalipsis porque fue escrito por Juan, quien según ellos, no era un apóstol de la gracia. De modo que la “biblia” de Creciendo en Gracia sólo consta de unas cuantas epístolas paulinas. No hay duda de que la posición de este movimiento es totalmente sectaria y herética al rechazar la inerrancia de las Escrituras y tomarse la osadía de decidir qué libros de las mismas son válidos y que libros no lo son.

La Confesión Positiva:

Este grupo ha sido influenciado por lo que se conoce como el Movimiento de la Fe. Ellos, al igual que el Movimiento de la Fe y las sectas metafísicas, creen que el creyente puede crear su propia realidad a través del pensamiento positivo o la confesión positiva. Cuando los feligreses están pasando por problemas económicos o enfermedades físicas, sus maestros recomiendan que le hablen al Señor y a la situación de la siguiente manera:

“... Señor no recibo esto, recibo que esto se arregla, digo que esta situación cambia ahora mismo. Habla a tu carne que le encanta enfermarse y resfriarse. . .dile, mira, sánate que no tengo tiempo para eso, sánate, te declaro sana, . . . Hable duro, con poder, tu tienes la vida en tu boca”.

Esta clase de pensamiento ofrece una idea equivocada acerca de la manera que Dios obra en la vida del cristiano en tiempos de necesidad. Nosotros no somos dioses para poder ordenar que venga a la existencia cualquier cosa que queramos (a pesar de que esta agrupación sí lo cree) para poder crear nuestra propia realidad. Además, el hablar positivamente a las circunstancias o a nuestras enfermedades, deja de ser una fe en Dios, desviándose en una fe o confianza en nuestras propias palabras, en nuestra propia fe.

Nuestro entendimiento de la oración debe estar siempre basado en todo lo que la Biblia dice. Por ejemplo, nos dice que debemos permanecer en Cristo y tener Su Palabra permanente en nosotros (Jn. 15:7). No debemos pedir con malos motivos (Stg. 4:3) y lo que pidamos debe ser siempre conforme a Su voluntad (1 Jn. 5:14). Dios es un Padre soberano, personal, que nos ama, que sabe mejor que nosotros lo que es mejor para nosotros, y obra misteriosamente aun a través de las malas circunstancias para traernos bendiciones como las trae a otros (Rom.8:28). No podemos torcer el brazo de Dios para que él haga lo que le ordenamos. Somos hijos de Dios y debemos depender de Dios para todo y confiar en Dios aún cuando nuestras oraciones parezcan no ser contestadas.
CUIDADO!!! Esta es una secta diabolica y danina. No se deje influenciar por ellos. Lea la biblia e vera que sus doctrinas no son biblicas y refutan la palabra de Dios.

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