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Las cenizas de la vaca roja


Las cenizas de la vaca roja
Son un tipo que representa la redención eterna que Cristo realizó



Juan 1:29 El siguiente día vio Juan a Jesús que venía a él, y dijo: ¡He aquí el Cordero de Dios, que quita el pecado del mundo!


Números 19 es un capítulo muy peculiar en el Antiguo Testamento. Las cenizas de la vaca roja son un tipo que representa la muerte vicaria del Señor Jesús por nuestros pecados. Ahora bien, después de haber sido degollada fuera del campamento, la vaca era incinerada. La piel, la carne, la sangre restante y hasta el estiércol, todo era quemado; es decir, la vaca era incinerada en su totalidad. Mientras era quemada, el sacerdote añadía al fuego madera de cedro, hisopo y escarlata.

¿Qué representan la madera de cedro y el hisopo? En 1 Reyes 4:33 se nos dice que Salomón disertó sobre todos los árboles, “desde el cedro... hasta el hisopo”. Así pues, al hablar del cedro y el hisopo se denota la totalidad de los árboles, con lo cual se hace referencia al mundo entero. ¿Y qué representa el color escarlata? La palabra escarlata también se puede traducir “grana”. En Isaías 1:18 dice: “Si vuestros pecados fueren como la grana, / Como la nieve serán emblanquecidos”. Por tanto, el color escarlata representa, en este caso, nuestros pecados. Quemar juntos el cedro, el hisopo y la escarlata indica que los pecados del mundo entero fueron puestos sobre la vaca roja cuando esta fue ofrecida a Dios.

Vemos aquí una representación fidedigna de la cruz. El Señor Jesús se ofreció a Sí mismo a Dios. Él abrazó todos nuestros pecados. Todos estaban allí desde los más graves hasta los más triviales, tanto los pecados pasados como los pecados presentes y futuros, tanto aquellos pecados de los cuales el hombre ha tomado conciencia y para los cuales busca el perdón, como los pecados de los cuales no ha tomado conciencia todavía. Todos los pecados fueron puestos sobre la vaca roja y todos ellos fueron quemados junto con ella.
Hebreos 10:10 Por esa voluntad somos santificados mediante la ofrenda del cuerpo de Jesucristo hecha una vez para siempre.

Hebreos 10:12 Este, en cambio, habiendo ofrecido un solo sacrificio por los pecados, se ha sentado para siempre a la diestra de Dios.

Esto es precisamente lo que hace que este sacrificio de la vaca roja sea tan especial. (En Números 19) Después de quemar la madera de cedro, el hisopo y la escarlata junto con la vaca, se recogían las cenizas y se guardaban en un lugar limpio. Más tarde, si alguno de los israelitas tocaba algo inmundo y se contaminaba delante de Dios, una persona limpia mezclaba el agua de purificación con las cenizas y las rociaba sobre la persona contaminada, quitando así la inmundicia. En otras palabras, las cenizas eran usadas para quitar inmundicias. Estas cenizas estaban preparadas para el futuro, eran destinadas a quitar las impurezas en un tiempo futuro. Así pues, la vaca roja era consumida por el fuego, no para limpiar pecados pasados, sino con miras a quitar la inmundicia que pudiera detectarse en el futuro.

Esto nos muestra otro aspecto de la obra realizada por el Señor Jesús. En este aspecto, la obra realizada por el Señor Jesús es semejante a la obra que era realizada por las cenizas de la vaca roja. Las cenizas representan la eficacia de la redención que efectuó el Señor Jesús. Estas cenizas incluyen los pecados de todo el mundo, e incluyen, además, la sangre provista para quitar dichos pecados. Así pues, cuando una persona se contaminaba o tocaba alguna cosa inmunda, no se necesitaba matar otra vaca roja para ofrecerla a Dios. Únicamente se debía tomar las cenizas de la vaca que ya había sido ofrecida, mezclarlas con agua corriente, y rociar dicha mezcla sobre el cuerpo de la persona inmunda. Esto quiere decir que no es necesario que el Señor haga nada nuevamente. Su redención ya ha logrado todo lo que era necesario lograr. Así, Él ha hecho provisión para toda inmundicia futura y los pecados futuros. Todo lo necesario ha sido plenamente logrado por medio de Su redención.
Hebreos 9:12-14 Y no por sangre de machos cabríos ni de becerros, sino por Su propia sangre, entró una vez para siempre en el Lugar Santísimo, obteniendo así eterna redención. Porque si la sangre de los machos cabríos y de los toros, y las cenizas de la becerra rociadas a los contaminados, santifican para la purificación de la carne, ¿cuánto más la sangre de Cristo, el cual mediante el Espíritu eterno se ofreció a Sí mismo sin mancha a Dios, purificará nuestra conciencia de obras muertas para que sirvamos al Dios vivo?

En la Biblia , las cenizas denotan que algo ha alcanzado su estado final. Ya sea que se trate de un toro o un cordero, después que es quemado, su estado final será cenizas. Así pues, las cenizas son muy estables. Las cenizas no pueden corromperse y convertirse en algo distinto. Las cenizas de la vaca roja representan la eficacia eterna e inmutable de la redención del Señor.

La redención que nuestro Señor logró en beneficio nuestro es sumamente firme y estable. Las cenizas de la vaca roja representan la redención que el Señor proveyó para nosotros, la cual podemos aplicar hoy en día, en cualquier momento. Si un creyente comete el error de enredarse, incidentalmente, en algo inmundo y se contamina, no necesita pedirle al Señor que vuelva a morir por él. Únicamente necesita confiar en la eficacia eterna e incorruptible de las cenizas y rociar su cuerpo con el agua de vida, y será limpio. En otras palabras, las cenizas de la vaca roja indican que la obra de la cruz, consumada en el pasado, es susceptible de ser aplicada hoy, y se encuentra a nuestra disposición en cualquier momento. Además, la cruz es eficaz para satisfacer toda necesidad que pudiéramos tener en el futuro. Estas cenizas son específicamente para ser usadas en el futuro. Se requiere de una sola vaca roja, la cual deberá ser consumida por el fuego una sola vez, pues sus cenizas bastan para abarcar toda la existencia de una persona. ¡Gracias al Señor porque Su redención es suficiente para toda nuestra vida y porque Su muerte quitó todos nuestros pecados!

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